Mi querido y pequeño Stephano:
¡Tu carta me aterró!
Creo que la persona que te visitó era el Forastero. ¿Tenía los ojos negros y oleosos como un mar terrible en una noche sin estrellas? Así es como puedes saberlo.
Te ofreció un regalo, ¿verdad? ¡Pero uno extraño! Crees que no lo quieres, pero incluso así sientes que no puedes hacer otra cosa que aceptarlo.
Y por supuesto, pidió algo a cambio. Demandó “favores” sexuales, ¿me equivoco? No tienes por qué avergonzarte, mi querido sobrino, ya que yo también recibí su visita cuando tenía tu edad. Muchas veces apareció en la ventana de mi dormitorio. Yo era demasiado débil para resistirme y así es como recibí la maldición de una sífilis incurable.
¡No puedo decirte nada más si no es en persona!
Espero que recibas esta nota a tiempo,
Tu tía Lucy