Querida Pricilla:
Debido a la ausencia de tu pago esta semana, vaya, algo terrible le sucedió a tu fabulosa tienda.
Que los demás comerciantes de la Asociación de proveedores de vino tomen nota. Esta ciudad no es un lugar tan seguro como antes. Apuesto a que la próxima vez será mucho peor.
Paolo y la Jauría