Ortiga que picas
en la oscuridad,
una y otra vez, delgaducha.
Una picadura, dos, tres, cuatro,
siempre bajo el sol,
ese ruido, ¿quién lo escucha?
Salta, salta hacia la puerta con anhelo.
En la guardería,
algo se arrastra.
Cuidado con el techo, cuidado con el suelo.
En el jardín
con púas y brillando,
una y otra vez y ya sin duelo.