Pasen a máquina y envíen esta carta a la fundición de Nora Amado:
Señora:
El idiota de su capataz me preguntó lo siguiente: ¿Sirve cualquier tamaño? ¡Cualquier tamaño! ¡No, no y no! ¡Los componentes deben ser precisamente del tamaño especificado en mis planos!
Necesito que me asegure que en su instalación hay alguien que comprende esto; alguien que se ocupará personalmente de que todas las piezas que solicité sean perfectamente uniformes, de tamaño exacto y compuestas con los materiales solicitados. ¡No pagaré una sola moneda hasta que reciba confirmación de que se cumplirán mis requisitos!
¡Estas piezas no son solo pisapapeles para mi escritorio! Deben encajar dentro de una máquina más grande una vez que abandonen su establecimiento.
Espero su respuesta,
K. Jindosh