Mi querida Albina:
¡Qué alegría tener noticias tuyas! Cuando te dejé en manos de la doctora tenías tanta fiebre que ni siquiera pudiste despedirte. Había tantas marcas de picaduras que solo de recordarlo, me horrorizo. Me alegro de que al menos la doctora Hypatia consiguiera hacer que los síntomas fueran más llevaderos.
No quiero que te preocupes por aquellas cosas terribles que dijiste. Por supuesto que vas a mejorar, ¡por supuesto que sobrevivirás! Los niños te necesitan, ¿y cómo podría yo seguir viviendo sin ti? El pequeño Benito sigue teniendo pesadillas sobre moscas de la sangre que devoran a toda la familia, así que le prometí que volverías pronto y que ninguna mosca volverá a atacarnos. Esta mañana hicimos galletas de moras, así que te envío una pequeña caja de ellas junto a esta carta. Espero que podamos visitarte pronto.
¡Por favor, no te rindas! Te quiero más que a nada.
- Jeremy