Espero que no esté pasando demasiados días bajo tierra, Stilton, amigo mío, inhalando esos nocivos humos o inspeccionando soportes agrietados. Se ha ganado una vida mejor y quiero ver que la vive.
Una vez dicho esto, extrañé su cena semanal y que me contara más acerca de sus planes para mejorar las condiciones de los mineros. Hubiera sido mucho más interesante que las tonterías que me obligan a escuchar durante el curso de un día. Prométame que la próxima semana me entretendrá con una conversación acerca de algún nuevo artilugio ideado para predecir derrumbamientos antes de que ocurran, o algo parecido.
En cuanto a mí, como si no bastara tener que unir a todos los rivales enfrentados en Serkonos, recibí otra preocupante carta de la escuela de Luca. Me temo que esta vez el pobre muchacho salió bastante malparado. Una broma de escolares que salió verdaderamente mal. Pero bueno, ya no es un niño, ¿no es cierto?
No conseguí inculcarle lo que quería. Ni siquiera la mitad. ¿Qué será de Serkonos cuando yo falte?
¡Ah, ya lo amargué demasiado! Seguro que todo sale bien.
¡Hasta la semana que viene!
Theodanis