Señorita Fenella Reid:
Lamento informarle de que su petición de una asignación especial fue denegada por nuestro director financiero. Sentimos mucho oír que su departamento en el bulevar de Kaldwin se encuentra en tan malas condiciones, pero creemos que está dejándose llevar por la emoción cuando describe el edificio como “a punto de desplomarse”. Una pierna rota ciertamente no es algo irreparable, como no lo es un techo roto.
En cualquier caso, como responsable de importaciones, debe comprender que el futuro de la compañía es incierto, como poco, tras la prematura muerte de su querido fundador, así como por el tumulto político que recorre el imperio. Todos los salarios deberán quedar congelados hasta que se nombre un sucesor. No se harán excepciones.
Le deseamos la mejor de las suertes.
Atentamente,
Martin Jenkins, para el servicio de contabilidad de la compañía Boyle