Debo recordarme

Death of the Outsider

Nos llevan, una a una. Éramos nueve. Gritamos sus nombres para ahogar sus gritos, pero seguían gritando, incluso cuando nuestras voces se convirtieron en ásperos susurros.

Aquellas de mis hermanas que regresaron de la música no hacen otra cosa que llorar. Intentamos abrazarlas pero nos rechazan. Nos sucederá a todas, tarde o temprano.

Soy la última que queda. No sé cuántos días llevo aquí. Mantienen las lámparas encendidas a todas horas, para que no veamos la luz del sol.

Hoy fue mi turno.

A veces, cuando cierro los ojos, aún puedo oír la música. Debo mantenerme despierta.

Toma el viejo cuchillo de cirujano que encontraste, pínchate los dedos. Observa cómo emana la sangre. ¡Estás viva! ¡Estás viva! Hasta el hueso. Ahí no pueden alcanzarte los vicedecanos. Todavía queda un pedazo de ti que no han tocado. Está en lo profundo, en lo más profundo.

No quiero morir.

Misiones