Decimoctavo día del mes de las redes
Aramis notó que había estado llorando. Es agradable que se diera cuenta, pero mi consternación era demasiado grande como para hablarle de mis problemas, y me retiré al pequeño estudio que me proporciona tan generosamente.
Otra galería más rechazó mis silvografías, incluso después de explicarles la habilidad técnica que conlleva la colocación del modelo y las dificultades con el aparato de silvografía.
Dijeron que eran aburridas. ¡Aburridas! Sin duda se trataba de un golpe a mi educación humilde. El esnobismo está muy extendido en el mundo de las artes. Un retrato del marqués de esto o del conde de lo otro, eso sí que lo comprarían. Pero una naturaleza muerta, hecha de objetos ordinarios, capturados con más honradez con una maravilla mecánica... a eso le hacen el feo.
Cuando se me pase, iré a hablar con Aramis. Al menos él se esfuerza en apreciar mi arte.