Diario de una bruja

Dishonored 2

Tercer día
Hoy encontré un muerto en la playa, envuelto en algas marinas y medusas. Tenía la panza tan hinchada que temí que estallara si hurgaba. Media docena de cangrejos se escabulleron de su boca abierta. Creía que podía probar hacer magia fuerte, de la que necesita uno o dos miembros para alcanzar su plenitud. Así que me llevé una de sus piernas a casa. Salió fácil.

Quinto día
¡Maldita sea mi suerte! La flor de angélica estaba afilada como la lengua de un marinero, pero aun así el hechizo se salió mal. No me lo explico, porque la pierna era grande y jugosa.

Octavo día
¡Ah! Descubrí en un sueño lo que salió mal. Esa maldita pierna que usé no estaba fresca ni de chiste, y eso estropeó la magia. La próxima vez haré un trato con el enterrador y conseguiré un muerto reciente.

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