El rostro de Quídam

Dishonored 2

Acerca de la fabricación de las máscaras:

Calentar el metal hasta que su temperatura le dé forma líquida, y pronunciar entonces las palabras de John Clavering: “Contemplen el rostro de Holger, que cayó hoy en combate. Es la imagen de la indignación por las condiciones de este mundo repugnante”.

Y de este modo derramarlo en el molde, que se deriva del dibujo original en tinta negra sobre pergamino de piel de becerro de la cara que mantuvo su belleza incluso en la muerte.

Verter con cuidado el metal, con conciencia plena de lo que se trae a estas tierras. Si el metal salpica o se mide de forma incorrecta, tengan por seguro que el Forastero estará presente y todo debe purificarse, y habrá que empezar de nuevo el proceso.

Dejar que las máscaras se enfríen y retirarlas entonces de los moldes y hablar de este modo citando el Tomo de los objetos: “Holger el puro, cuyo rostro se conserva aquí para nosotros a través de las edades, siembra el miedo en nuestros enemigos y el terror en todos los pecadores. ¡Que así sea!”.

Apartar cualquier máscara en caso de que algún hermano se haya equivocado al hablar; o si, aunque con apariencia accidental, se haya caído; o si se detecta alguna imperfección. Fundirlas y volver a purificar el metal líquido.

Todas las máscaras deben tener una forma perfecta, imbuidas con la convicción de la Abadía.

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