Decimoctavo día
Hermana Allison, registradora de procedimientos
También presentes la hermana Anne, la hermana Margaret y la hermana Tabatha.
Lo que sigue es una transcripción fiel y completa de lo pronunciado por la hermana Anne, oráculo:
Más incienso, por favor. Sí. El pasado y el futuro se unen. Carezco de cuerpo. El polvo me cubre; tan espeso que me falla la visión. Es la avaricia en forma palpable. Ocultando miles de males. ¡Oh, miren, hermanas mías! ¡Herejía! Diez... ¡No! Veinte miserables, sirvientes del Vacío, ¡asquerosos adoradores del Forastero! En este mismo momento se encuentran reunidos en un callejón oculto, con el suelo resbaladizo por los desechos del pescadero. En el corazón de la Tolvanera.
Ahora continúo, aún cubierta de polvo. Casi ciega, aunque percibo algo. Cerca se ocultan otras blasfemias. Siento un sabor extraño en la boca. ¡¿Qué es esto?!
(Y aquí hubo una pausa hasta que la hermana Tabatha rompió el silencio por fin) Hermana, ¿cesó tu visión? Y si no es así, ¿qué observas?
(Y la hermana Anne contestó de la siguiente forma) Tengo un mensaje para el vicedecano. Dile a Byrne que ponga fin a esta intromisión innecesaria en el Conservatorio. Y ahora, la hermana Anne necesitará descansar un poco.
Y así terminó la sesión.
Veraz y con todo detalle.
Hermana Allison