Últimamente, los problemas de Dunwall se han multiplicado, lo que pone en duda la capacidad y las intenciones de nuestra emperatriz. Si buscamos pruebas de cómo Emily Kaldwin nos abandonó, ¡solo tenemos que observar el barrio financiero Rudshore, más conocido como el barrio anegado! Aunque lo hayan drenado recientemente, no osamos celebrarlo, ya que la zona aún se encuentra aquejada de problemas de mantenimiento que persisten desde su época submarina. Con tantas personas incapaces de encontrar trabajo, ¿no sería este el momento perfecto para revelar un gran plan que restaure esta zona que una vez fuera elegante?
¡Ay, no se propusieron más consideraciones! Y tampoco propuso la emperatriz soluciones a la escasez actual de aceite de ballena, aunque soportemos el racionamiento y las molestias. El retrato del liderazgo incompetente queda completado cuando a todo esto se añaden las muertes “accidentales” de ciudadanos, que ocurren de forma periódica a manos de la Guardia de Dunwall; todo esto mientras el capitán Mortimer Ramsey, nombrado por nuestra emperatriz, sostiene la inocencia de los hombres y mujeres de uniforme que se supone que deben protegernos.