Todo el que haya pasado tiempo navegando sabe lo que son estas cosas. Amuletos, tallas; brujería, si se quiere. Como quiera que se les llame, estos elaborados pedacitos de hueso pueden valer una fortuna si cumplen con lo que prometen. A veces encontrarás uno en un miembro muerto de la Jauría o en un gimoteador, el último recurso de un lameculos muerto para una pelea.
Nunca encontrarás uno en el cadáver de un Sin Ojos. ¿Sabes por qué? Porque los Sin Ojos cumplen sus promesas.
Sabemos cosas que la Abadía no quiere que sepas. ¡Y no solo sobre bálsamos para curar ese sarpullido que agarraste en un callejón! Sino también cómo tallar un pedazo de hueso de ballena para no sentir dolor en una pelea a puñetazos. Cómo hacer para que incluso el guardia con la vista más aguda no te vea en la calle. Incluso cómo conseguir que el Forastero te escuche para pedirle una cosa o dos.
No creerás lo que podemos hacer hasta que no lo veas por ti mismo. Hasta que veas a todos esos de la Jauría muertos a tus pies gracias a un pequeño amuleto de hueso.
Solo hace falta un poco de tinta bajo la piel y un par de noches de vigilia y esta ciudad podría ser tuya.