Cuarto día
Ha sido difícil crear efigies de las hermanas del oráculo. Son reservadas y rara vez se aventuran al exterior. Ha sido imposible conseguir el cabello y los cortes de uñas que necesito.
Pero tengo una idea. Si las hermanas mantienen un vínculo incluso más allá de la muerte, entonces puedo usar los huesos de sus fallecidas, desenterrados de un cementerio de la Abadía, para sintonizar el Oraculum con las mentes de las hermanas que sobreviven.
Duodécimo día
Ya está hecho. Adolfina y muchas otras regresaron con un vagón lleno de ataúdes. Comenzaré de inmediato a crear las nuevas efigies.
Decimonoveno día
Solo débiles voces hasta ahora. Nada que se acerque a la conexión necesaria para inducirles los sueños. Debo ajustar las lentes, refinar las efigies, dormir con sus cráneos bajo las mantas unas cuantas noches más. Integrar quizás los pañuelos que usan para cubrirse los ojos.
Vigesimoprimer día
Delilah está ansiosa por escuchar mis progresos y no hay mucho que contar. Pude interrumpir momentáneamente la conversación de varias hermanas del oráculo, dejándolas sin palabras por unos momentos. Confío en que muy pronto podré obligarlas a decir todo lo que desee. Entonces tendré noticias para mi emperatriz en Dunwall.
Vigesimotercer día
¡Por fin! Mantuve a una de las hermanas del oráculo durante una hora en un estado similar al trance. Delilah estaba eufórica. ¡Pronto controlaremos la orden del oráculo!