Mi máquina de electrochoque proporciona información sobre la mente humana, aunque hay que admitir que el paciente queda dañado o destruido en el proceso. Claro que el avance del conocimiento normalmente hace que el sacrificio valga la pena.
Una vez, tras haberla probado en un panadero, descubrí que podía borrar sus recuerdos y, por lo tanto, su personalidad, sin afectar a la capacidad para hornear pan. Entonces pensé que era extraño, pero ese es justo el efecto que deseo reproducir en Sokolov. Lamentablemente, nunca he podido replicarlo de manera satisfactoria.
Sokolov, sin embargo, no es un simple panadero. Si se niega a ayudarme, dudo que pueda utilizar la máquina para debilitar su fuerza de voluntad sin borrar también los conocimientos y capacidades tan valiosos para mí. Aun así, la idea de reducir a Sokolov a un estado de estupor infantil resulta agradable.