[Las páginas fueron casi devoradas por las ratas, solo quedan unas pocas legibles]
Cuarto día del mes de la tierra de 1837
Necios, corriendo por las calles presas del pánico. ¡No hay peor lugar para estar! Todo el mundo sabe que la peste la llevan los vientos. Haré lo único sensato y me encerraré hasta que pasen las brisas infectadas. Tengo carne seca suficiente y otros alimentos. Creo que bastará para vivir durante mucho tiempo. La emperatriz Jessamine pidió calma, ¡y solo yo le haré caso a su llamada!
Vigesimoquinto día del mes de las redes, más o menos
Esta noche hubo vientos fuertes. Temo por todos los que no se han hecho fuertes en sus casas como hice yo. Sé que la emperatriz Jessamine y su protector real, lord Attano, encontrarán pronto una solución.
Mes del gran frío, probablemente
He perdido la noción del tiempo; a veces llego a dormir durante días. Quizás me haya enfermado, pero no me atrevo a aventurarme fuera en busca de un médico. Podría afectarme un mal viento. Y la peste es peor que la melancolía, ¿verdad?
Mes de los clanes, creo.
El trigo sabe rancio. Aún no hay noticias de la emperatriz ni del Parlamento. La Guardia no patrulla las calles ni cabalga para anunciar una cura. Pero sé que la emperatriz Jessamine hará todo lo que esté en su mano para salvar a Dunwall de la peste. Solo tengo que esperar un poco más.