Los asesinos nos tendieron una trampa cuando intentábamos cruzar el estrecho puente. En ese cuello de botella, lograron acabar con nosotros uno a uno. Creímos poder atraerlos hacia el interior, donde nuestra superioridad numérica pudiera darnos mayor ventaja, pero no sirvió de nada.
Soy el único que queda con vida, y siento que se me escapa a cada minuto que pasa.
Por favor, si un segundo grupo intenta pasar por aquí, que tenga cuidado con ese puente. Están esperando oír el sonido de la puerta al abrirse. Vigilad los tejados. Incluso en números reducidos, pueden dar mucha guerra.