Última fiesta de Lady Boyle

Dishonored

Diario

La última fiesta de lady Boyle

Has descubierto que lady Boyle es la principal partidaria del lord Regente. Sin embargo, hay tres mujeres en la familia Boyle a las que se refieren generalmente como lady Boyle: tres hermanas. Sokolov pintó a "lady Boyle" de espaldas, por lo que no sabe cuál de ellas es la auténtica aliada del lord Regente. Vas a asistir a un baile de disfraces en la lujosa y elegante mansión Boyle para descubrir a qué lady Boyle debes eliminar.

  • Lady Boyle

Tareas principales

Interrogatorio

  • Descansa un poco mientras Sokolov está inconsciente.

  • Interroga a Sokolov.

  • (Opcional) Habla con Piero y compra algo con que sobornarlo.

Asesina a Lady Boyle.

  • Ve con Samuel a la mansión Boyle.

  • Busca una forma de entrar en la mansión Boyle.

  • (Opcional) Usa la invitación a la fiesta para sortear al portero.

  • (Opcional) Habla con los invitados para recabar información.

  • (Opcional) Llévale una copa a la señorita White.

  • (Opcional) Habla con lord Brisby.

  • Identifica qué disfraz lleva tu objetivo.

  • (Opcional) Cuélate arriba y registra los tres dormitorios en busca de pistas.

  • Elimina a Esma Boyle.

  • Elimina a Esma Boyle: vestido rojo

  • Elimina a Esma Boyle: vestido blanco

  • Elimina a Esma Boyle: vestido negro

  • Elimina a Lydia Boyle.

  • Elimina a Lydia Boyle: vestido rojo

  • Elimina a Lydia Boyle: vestido blanco

  • Elimina a Lydia Boyle: vestido negro

  • Elimina a Waverly Boyle.

  • Elimina a Waverly Boyle: vestido rojo

  • Elimina a Waverly Boyle: vestido blanco

  • Elimina a Waverly Boyle: vestido negro

  • (No letal) Deja inconsciente a Esma Boyle y llévala viva al sótano.

  • (No letal) Deja inconsciente a Lydia Boyle y llévala viva al sótano.

  • (No letal) Deja inconsciente a Waverly Boyle y llévala viva al sótano.

  • Proceso de eliminación. La amante del Regente ha muerto.

  • Escapa y vuelve a la barca de Samuel.

  • Samuel se ha cambiado de sitio. Está tras la compuerta del canal.

  • Habla con lord Pendleton en Hound Pits Pub.

Tareas optativas

Nota de Pendleton

  • (Opcional) Entrega una nota a lord Shaw: lleva una máscara de lobo en la fiesta de las Boyle.

  • (Opcional) Sigue a lord Shaw.

  • Vuelve a Hound Pits Pub.

Pistas de la misión

Una de las tres damas Boyle es culpable, hay que descubrir cuál de ellas. Mézclate con los invitados del baile de máscaras y descubre al objetivo.

A Esma le gustan los hombres y no parece especialmente exigente. Tal vez esta información se pueda usar en su contra.

Entre el alboroto, las Boyle han huido arriba y se han encerrado en uno de los dormitorios.

Lydia Boyle va vestida esta noche de negrorojoblanco.

A Lydia le gustan los músicos y la música. Tal vez esta información se pueda usar en su contra.

El duelo a pistola con lord Shaw ha sido un éxito, más o menos, pese al revuelo armado.

El duelo a pistola con lord Shaw ha sido un éxito.

La fiesta es una zona neutral. Intenta pasar desapercibido.

Tal vez Samuel se haya escondido de los tallboys, tras la compuerta del canal.

Habla con el objetivo.

Waverly Boyle va vestida esta noche de negrorojoblanco.

Waverly es una paranoica y cree que alguien va a por ella. Tal vez esta información se pueda usar en su contra.

La señorita White, la de la máscara de la polilla, ha pedido una copa.

Objetos de misión

  • Invitación a la fiesta de los Boyle

Planos

  • Carcasa de granada con pinchos

    Diseño de carcasa cubierta de pinchos que permite a las granadas incrustarse en la mayoría de las superficies. Permite a Piero mejorar tus granadas.

    Bomba adhesiva

    Desbloquea el uso de granadas que se pegan a los objetivos.

Mapas

The Estate District

  1. Boyle Estate

Pantallas de carga

  • El aceite de ballena es volátil, pero ha permitido llegar a una era industrial en todo el imperio.

  • Consulta el diario para ver tus objetivos actuales.

  • Usa dardos anestésicos desde la rueda de acceso rápido para eliminaciones no letales.

  • Las ratas son agresivas en grupo, pero huirán cuando vean sus filas mermadas.

  • Puedes cambiar la dificultad en cualquier momento.

  • El Forastero es un figura mítica, ni buena ni mala.

  • La rueda de acceso rápido permite acceder a pócimas y equipo para la mano izquierda.

  • Consulta el diario para ver todas las anotaciones que has reunido.

  • Acaba con todo enemigo que se interponga en tu camino o adopta un enfoque más sigiloso.

  • Te mueves más rápido con las armas guardadas.

  • Las runas se pueden usar para obtener o mejorar poderes sobrenaturales.

  • Una caída letal realizada correctamente evita el daño por la caída y no hace ruido.

  • Reunir objetos de valor durante las misiones te permite comprar suministros y mejoras.

  • Un bloqueo en el momento oportuno hace perder el equilibrio al enemigo, lo que te permite ejecutar un contraataque letal.

  • Puedes usar la mayoría de tus poderes sobrenaturales bajo el agua.

  • Los zancudos del lord Regente, conocidos como tallboys, lanzan flechas incendiarias.

  • Acércate a una cornisa que tengas al alcance y mantén pulsado el botón de salto para trepar.

  • Ahoga a un enemigo hasta dejarlo inconsciente para eliminarlo de manera no letal.

  • Los tallboys llevan depósitos vulnerables de aceite de ballena en la espalda.

  • Equípate con el Corazón para descubrir la ubicación de runas y talismanes de hueso cercanos.

  • Si la mejoras, tu máscara amplifica el sonido cuando enfocas un objetivo con el zoom.

  • Mientras estés a cubierto, no te descubrirán cuando te asomes a observar.

  • Para deslizarte, entra en modo sigiloso mientras esprintas.

  • Dirige el Corazón y aprovéchalo para descubrir secretos sobre personas o lugares.

  • El grueso blindaje de los tallboys los hace inmunes a los dardos anestésicos.

  • Mientras esprintas, pasa al modo sigiloso para deslizarte. Lanzarse deslizando contra alguien cuenta como un ataque.

  • Si se ejecuta con precisión, es posible encadenar Guiño con un asesinato (o Guiño y estrangulamiento).

  • Visión tenebrosa te permite mantener al enemigo a la vista en todo momento mientras te escondes tras una cobertura.

  • Cuando el tiempo se detenga con Ralentí de nivel 2, nadie te verá. Aprovéchalo para colarte en lugares llenos de gente.

El Corazón

Los llaman afligidos. Pueden consumirse así durante muchas semanas.

¡Oye sus terribles gemidos! La enfermedad es dolorosa y desfigura.

Compadécete de los afligidos. Pero te lo aviso, compadécelos a distancia.

No puedes ayudarla. Ni los mejores elixires de Dunwall pueden ya ayudarla.

Esta afligida se contagió por cuidar de sus hijos enfermos.

Pretende propagar la peste entre los demás, si le dan la oportunidad.

Pronto, esta afligida estará demasiado mal para comer o beber. No sufrirá mucho más.

No logra recordar su antigua vida. Tan solo le queda ya esta.

Aún le queda cierta consciencia... y fuerza. No la provoques.

El decano le dijo que se había contagiado de la peste por sus propias fechorías.

Compró los mejores elixires. Es posible que no los tomara a tiempo.

La protegieron durante un tiempo pero, cuando le empezaron a sangrar los ojos, la echaron. La llamaron afligida.

Tuvo un hermano menor. Un artista, sensible, blando. Murió a los nueve años de una fiebre. Havelock lo quería mucho.

El almirante Havelock ha visto más cadáveres que todos los demás juntos.

Ha matado ballenas y hombres por dinero... y placer.

Míralo. El almirante se siente inquieto en tierra firme.

Tiene sed de sangre. Intentó hacerse con el control de las fuerzas armadas después de que la... Emperatriz fuera asesinada.

La ciudad está en deuda con esta mente preclara. Que beba y encuentre compañía donde pueda.

Anton Sokolov. Antaño, me conoció. Hizo mucho por determinar mi destino.

Sí, Sokolov es extranjero, con aspecto y modales de un porquero de Tyvia. Pero también es un gran genio.

¡Lo que la aristocracia pagaría por un retrato pintado por Anton Sokolov! ¡Si tan solo supieran cuánto los detesta!

No todo su conocimiento salió de los libros de la academia, obtuvo parte de las criadas con las que se acuesta.

Por donde pasan los decanos, la gente tiembla y los hermanos se acusan entre sí.

Son expertos en arrancar confesiones, incluso de los inocentes.

No descansan nunca, su sombría labor está motivada por su devoción a la abadía.

Este animal resultó herido cuando se topó con un nido de ratas. Tal vez no se recupere.

Si los decanos te visitan, conoce tus censuras, de principio a fin.

Algunos decanos duermen con los sabuesos en las perreras. Otros dejan que los animales duerman con ellos.

Decanos. Qué empeño ponen en su labor para acabar con la influencia del Forastero, a quien odian más de lo que aman a hombres y mujeres.

Proceden de la Abadía de quídam. Dan caza a los herejes.

Pobre del que sea declarado culpable de brujería.

A pocos decanos les hace gracia tener que unirse a los hombres de la Guardia del lord Regente.

Culpan a la peste de las fechorías de la gente. ¡Buscan cualquier indicio de maldad!

Los decanos usan muchos misterios para descubrir a los que llaman herejes.

Incluso ahora susurra la plegaria contra la brujería. ¿Puedes oírla?

Se castiga muy duramente si no consigue arrancar al menos una confesión cada mes.

Le trae sin cuidado que los que mata sean herejes o inocentes.

Lo obligaron a mirar mientras torturaban a sus padres por adorar al Forastero.

Se pregunta cuándo le permitirán regresar a la abadía.

Recita Las siete censuras, sin dejar de pensar en un buen filete de buey.

Le pidieron oficiar una boda. Últimamente escasean. Sirvió para animarlo.

Duda de su capacidad. Sigue padeciendo la maldición. Si acaso, las verrugas de la mujer parecían peores que nunca.

Tiene miedo a la influencia del Forastero.

Está confundido por acontecimientos recientes. No confía en nadie.

Está mal; sospecha que una bruja lo ha maldecido.

Los decanos son devotos hasta el fanatismo.

Sueña con la libertad, en cubiertas de balleneros, en pos de las bestias marinas, pero, lamentablemente, es una mujer.

Cuánta tristeza.

Su tío y ella son los últimos de la familia Curnow.

Se llama Kalista Curnow. Ha aprendido a defenderse en esta traicionera ciudad.

Cuando su familia organizó una cena para Sokolov, Esma se sentó con él. Hablaron de muchos misterios y de los mensajes que transmiten las estrellas.

En sus pensamientos, los escabrosos sucesos de anoche, y una rival contra la que intriga.

Cuando hay mordeduras en su piel, pone cuidado de vestirse lejos de las indiscretas miradas del servicio.

Esa es Esma Boyle. Bebe para perder el control.

Un criado de Morley la importunó tanto una vez, que lo hizo matar al día siguiente.

Hubo complicaciones al nacer su hija. Los doctores le dijeron entonces que no tendría más hijos.

La más joven de las Boyle. Sufre de temeraria frivolidad, seguida de largas rachas de melancolía.

La sociedad de Dunwall sabe que no debe ganarse la enemistad de Waverly Boyle.

Su juego favorito es hacerse amiga de una joven de sociedad y hundirla en la ruina en menos de un año.

Waverly Boyle. Actúa como si fuera demasiado buena para sus pretendientes, pero los criados la conocen bien.

Cuando está sola, Lydia toca el clavicémbalo; es uno de los mejores músicos de la ciudad.

De todas las Boyle, Lydia es quien más secretos guarda.

Sin ser conversadora ni una gran belleza, ha cultivado otras cualidades para sobrevivir a la nobleza.

Sus criados nunca duran mucho. Y nadie se atreve a preguntarle por el paradero de los mismos.

Le preocupan los rumores. Vigila muy de cerca a los criados.

La sobornaron con galletas y leche de buey, la calmaron con historias de magia y de mar. Todo para mantenerla cuerda entre tanta locura.

Se aferra a las cosas de su niñez, pero apenas le ofrecen un breve consuelo.

¡Pobre Emily! ¡Perdió su infancia, convertida en peón de los juegos de los hombres!

Oculta sus miedos. Busca alguien en quien confiar.

Ve bastante más de lo que cuenta. La joven lady Emily.

Los barcos de Pendleton regresan de Pandyssia abarrotados de pobres cautivos asustados.

Para alguien tan imbuido de finos modales, piensa demasiado en la venganza y el asesinato.

El Pendleton más joven. El pequeño y celoso Treavor. Siempre a la sombra...

Es propenso a infecciones de piel. Sus ojos son sensibles a la luz.

Y pensar que lord Pendleton es hijo de nobles.

Ha espiado a Kalista mientras se baña. Más de una vez.

Es Piero Joplin. Se encuentra visualizando su próximo invento... asombroso. Ojalá pudieras verlo tú también.

Pobre Piero. Sus elixires han curado tanto a tantos. Pero no pueden curar sus fiebres cerebrales.

El más joven que ha pasado por la Academia de Filosofía natural. ¡Sokolov jamás se lo perdonará!

Cada noche, el Forastero de ojos negros se aparece en sueños a Piero.

Samuel ansiaba otrora escuchar las historias de Havelock sobre el mar. Pero quizá el almirante no es lo que esperaba.

El barquero tiene buen corazón. Y te respeta.

Samuel es un tipo sencillo, pero conoce el río Wrenhaven y todos sus afluentes, hasta la mínima ensenada.

Tiene muchas cicatrices. Unas de la flema de moluscos de río, otras de horrendos monstruos de las profundidades marinas.

Samuel Beechworth se hizo a la mar para olvidar un amor imposible. Lo logró.

¿Qué clase de líder usaría algo así contra su propio pueblo?

Cree que la máquina en la que se mueve lo hace invencible.

Saca buen provecho de su altura.

La mayoría de los guardas los llaman tallboys.

Aléjate de sus patas.

Se guarda sorpresas en la manga, no solo su altura.

Caminan por encima de la peste, de las ratas y de las calles inundadas.

En lo alto de semejante artilugio, hay un hombre.

La enfermedad ataca a la respiración, los ojos y los oídos. Y arrasa el cerebro.

Está muy enfermo, pero ten cuidado, aún le quedan fuerzas.

Los afligidos. Viven en continuo sufrimiento, hasta que la muerte les trae paz.

No hay nada que puedas hacer por él, pero mantén las distancias.

Los enfermos no solo propagan enfermedad, también pánico.

Los afligidos parecen indefensos; no lo están.

Quienquiera que fueran antes, ahora son víctimas de la enfermedad. Afligidos.

Se han contagiado de peste.

¿Era un noble o un plebeyo? Fuera lo que fuera, esa vida quedó atrás.

Vio a su mujer e hija morir de peste. Ahora también se lo llevará a él.

Allí no queda nada del hombre que solía ser.

Fue un arponero en un gran ballenero. Pero entonces empezó a enfermar.

Le suplicó que se fuera. Le rogó que no lo ayudara. Pero ahora ella también está enferma.

Le gustaba recoger animales callejeros. Pero eso era antes.

¡Míralo! Y aun así cree que esta enfermedad pasará y que pronto estará bien.

Espera que su mujer esté sufriendo en alguna parte, tanto como él.

No tratan nada bien al servicio. Pero hay formas peores de ganarse la vida.

No pasa ni un solo día sin que llegue a plantearse quitarse la vida.

Pese a lo duro que trabaja, recibe pocas compensaciones.

No compadezcas al criado. Un trabajo bien hecho es un orgullo.

El trabajo no acaba para el humilde criado.

El dolor de la espalda es continuo. Nada lo alivia.

Su sueldo de criada no basta para cubrir las deudas de su padre.

Si sobrevive hasta mañana, su día libre, la atacarán unos afligidos y será dada por muerta.

A los demás criados no les cae bien.

Siempre tuvo la vista puesta en el más alto cargo de la abadía.

No te dejes engañar por Martin y su palabrería sobre las censuras. Sus crímenes le pesan mucho.

Ha sido soldado, salteador de caminos y hombre de fe.

Se pregunta qué es más poderoso, el cuchillo o la lengua.

Pocos tienen valor para reírse en la cara del Forastero. Teague Martin es uno de ellos.

Tuvo que despedir a la doncella que vio la marca del Forastero, grabada en su espalda.

No empuña espada ni pistola. El cotilleo es su mejor arma.

Los aristócratas creen que merecen su salud y sus lujos.

La mayoría consideraría decadente su vida.

Pega a sus sirvientes.

Solo ella sabe qué pasó realmente el día que murió su madre inválida.

Le encanta contar el dinero delante del servicio.

Su queridísima amiga murió de parto en el mes del gran frío.

No tiene ni idea de qué debería llevar mañana a la cena.

Sus zapatos nuevos van a la moda, pero le aprietan mucho los dedos.

No tiene intención de devolver el collar que tomó prestado de lady Oswald.

Los ricos aún se aferran a la creencia de que la peste solo afecta a los pobres.

Como descubran lo que ha hecho, será ejecutado.

Estos son los hijos de familias ricas y poderosas.

Disciplina, orgullo y valor. Una combinación peligrosa.

Actúan con rapidez y dureza. Y sin clemencia.

Ojo, los oficiales de la Guardia están muy bien preparados.

Se los ha visto burlarse de sus víctimas antes de atacar.

Es un oficial de la Guardia.

Seguirá sus órdenes hasta el final.

Mira con qué orgullo se comportan los oficiales.

Son todos leales al lord Regente.

Cuidado. Este no es un estúpido sargento de la Guardia.

Pocos los superan con la espada.

¡Lleva una pistola y la ha usado con niños!

Son los hombres de confianza del lord Regente.

Son todos elegidos por su gran habilidad.

La peste se llevó a toda su familia. Ya solo queda él.

Asesinó a un noble, luego inculpó a un amigo de la muerte.

La locura le viene de familia. Y él es el peor de todos.

Cuando su prima rechazó sus insinuaciones, envió a una patrulla a matarla de una paliza.

Sus ambiciones van más allá de la Guardia.

No ha perdido ni una lucha con espada.

Recibió una carta de su hermana. No podrá regresar a casa, la peste ha llegado allí.

Nadie menciona nunca a los niños desaparecidos. Está seguro de haberse salido con la suya.

Ha tosido sangre dos veces hoy. No se lo ha dicho a nadie.

Está preocupado. Hace cuatro días que no sabe nada de ella.

Lo que comió anoche no le está sentando nada bien al estómago.

Le faltan dos menciones para recibir otra medalla. Espera ganárselas hoy.

Visita a su padre en el asilo, aunque este ya no lo recuerda.

Cree que mantendrá a raya a la peste con ejercicio y disciplina.

Arrogante. Corrupto. Y sumamente leal al lord Regente.

La gente corriente, simple, egoísta. Pero puede ser amable.

Aguanta la bebida tan bien como un hombre.

El trabajo que hace cada día no tiene nada de corriente.

La ciudad está compuesta de personas como ella.

Esconde las manos, en carne viva y llenas de cicatrices de lavar.

Es una costurera en una tienda frecuentada por los ricos.

Lo único que quiere es tenderse en mitad de Framling Street y aguardar la muerte.

Pasa hambre para que sus hijos tengan comida.

Tiene un vestido, y lo lleva hecho jirones.

Ojalá tuviera una moneda por cada golpe que se ha dado en el pie.

Ahora su pequeño está enfermo.

Una mujer corriente. Teme a la abadía y a la peste.

La vio por primera vez con nueve años. Se le había quedado un pie pillado en la rueda.

Es sumamente rico y poderoso.

Un aristócrata trabaja para seguir siendo aristócrata.

Su familia controla una gran hacienda con muchos criados.

Conspira para quedarse toda la herencia para él.

Es de humilde cuna. Ha matado más de una vez para mantener el secreto.

Pronto se acabará el dinero. Y, entonces, las cosas no le irán nada bien.

Le gusta martirizar al servicio.

A lo mejor se pone la chaqueta azul mañana. La gris no resalta sus ojos.

Nunca sacan tanto brillo a sus ojos como le gustaría.

Antes, ella le importaba mucho.

Es rico y va bien vestido pero, bajo esas capas, todos los hombres son iguales.

Está cansado.

El hombre corriente es el que se mantiene más fiel a la abadía.

Algunos hombres aún consiguen trabajo en los muelles.

Todos son tan corrientes como sus sueños.

Espía a sus vecinos e informa de ellos a los decanos.

Siempre come muy bien, aunque su mujer e hijos adelgacen.

Roba a su socio en los negocios. Un poquito cada día.

No cuidó ese corte y ahora se está infectando.

Perdió cuanto tenía en la inundación.

Antes admiraba a los decanos. Ahora sin embargo los teme.

Hizo ese trabajo lo mejor que pudo. Aun así no quedaron satisfechos.

Únicamente tras un largo día de trabajo regresará a casa con su familia.

Añaden agua del río al vino. Pero alguien acaba siempre muriendo, así que se traen nuevas botellas de la bodega.

Aquí se han hecho fortunas y se han perdido vidas.

¡Qué risas! Y cantan viejas canciones, con los brazos entrelazados. Corrían tiempos mejores.

Aquí se cerraron tratos, a veces bajo la influencia del vino. Pero otras veces a punta de cuchillo.

Antes de que salga el Sol, tiran cualquier cadáver al río. Hombre o sabueso, todos al fondo.

En los sótanos que hay debajo, sabueso mata a sabueso y el dinero cambia de manos.

El viejo se acurrucó en una oscura esquina y bebió hasta perder el conocimiento. Los sabuesos lo encontraron.

Formaron un círculo en torno a las velas y se cortaron las manos para sellar su alianza. La sangre chisporroteó al tocar las llamas.

Los conspiradores han hallado aquí un refugio seguro. Ponen mucho cuidado para que no los sigan.

La cerveza aquí se endulza con miel para ocultar el sabor del agua salada.

Los sobrios hablan en susurros. Los borrachos gritan.

Su destino depende de tus esfuerzos. De la fuerza de tus manos y de tu corazón.

No te dejes engañar si oyes risas, o ves por casualidad una sonrisa. Aquí no hay alegría ni levedad.

Esto fue otrora hogar del Decano supremo. Lydia Boyle tuvo mucho cuidado de profanar todos y cada uno de sus cuartos.

Viejos amigos desaparecen de la lista de invitados al menor rumor de peste.

Esta noche, los nobles intentan ocultar sus indiscreciones tras máscaras y disfraces.

Las demás familias no osan mover un dedo sin aprobación previa de las tres damas Boyle.

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