[Pasaje del fundador de la casa ballenera Greaves, de Ebenezer Greaves]
En alta mar, aseguran la bestia con ganchos, con cabos tendidos desde el barco principal y varias embarcaciones menores. Con boyas, evitan que la ballena se sumerja mucho. Una vez atrapada, se atraviesa la cola con un gancho más grande, que se utiliza para alzar la criatura y meterla por la tolva. Gimen y braman durante cierto tiempo, mientras los hombres las suben a cubierta y después las alzan hasta el andamiaje superior. El barco pone entonces rumbo de vuelta al puerto de Dunwall, donde la tripulación se pone a trabajar en la gran criatura, cortando las partes con más grasa mientras aún vive.