Regreso a la torre

Dishonored

Diario

Combinaciones

Combinación de la caja fuerte del Regente

Hay un audiógrafo con la confesión del Regente guardado en una caja fuerte que se encuentra en sus aposentos. La combinación es 935.

La jugada final

Con la eliminación de lady Boyle, el lord Regente ha perdido su mayor apoyo financiero, lo que lo deja más vulnerable que nunca. Ha llegado el momento de prepararse para un ataque directo.

  • Lady Boyle

Regreso a la torre

Ha llegado el momento de acabar con el dominio del lord Regente. De lograrlo, Emily podrá ser coronada emperatriz. Debes regresar a Dunwall Tower e infiltrarte en el lugar en el que otrora sirvieras como lord protector. El lord Regente, en su estado de paranoia permanente, ha ido incrementando la protección con el tiempo y cuenta con una sala de seguridad muy bien defendida, en la que se refugiará si haces saltar la alarma.

  • Lord Regente

Víspera de la coronación

Has vencido al lord Regente y asegurado así el reinado de Emily Kaldwin. Ya no queda más que escoltarla sana y salva a Dunwall Tower, donde ocupará su lugar en el trono.

  • Lord Regente

A la deriva

Tras ser traicionado por Havelock, Martin y Pendleton, conseguiste salvarte en el último momento únicamente gracias a la intervención de Samuel, el barquero, que te dejó a la deriva en una zona en ruinas de Dunwall.

  • Daud

Tareas principales

Lord Regente

  • Informa a lord Pendleton.

  • Reúnete con el almirante Havelock.

  • Viaja con Samuel a Dunwall Tower.

  • (Opcional) Busca a Emily en la zona de la torre.

  • (Opcional) Busca a Emily por las calles.

  • (Opcional) Busca a Emily en el pub.

  • (Opcional) Ve a por la nota y el paquete de tu cuarto.

Acaba con el régimen del lord Regente.

  • Infíltrate en Dunwall Tower.

  • Mata al lord Regente.

  • (No letal) Busca el audiógrafo en el dormitorio del lord Regente.

  • (No letal) Reproduce el audiógrafo del lord Regente en el puesto de control de retransmisiones.

  • Localiza los aposentos del lord Regente.

  • Busca al lord Regente en el tejado de Dunwall Tower.

Escapa de Dunwall Tower.

  • Llega a la barca de Samuel y escapa de Dunwall Tower.

  • Márchate con Samuel.

¡Larga vida a la emperatriz!

  • Celebra con los conspiradores en el bar.

  • Habla con el almirante Havelock y lord Pendleton.

  • Descansa antes de escoltar a Emily hasta su coronación por la mañana.

Tareas optativas

(Opcional) Ve a ver al torturador.

  • Localiza los aposentos del torturador.

  • Mata al torturador.

(Opcional) Puesto de retransmisiones.

  • Localiza el puesto de control de retransmisiones.

  • Habla con el oficial de propaganda.

Pistas de la misión

Tras ser traicionado y envenenado por el almirante Havelock, el Decano supremo Martin y lord Pendleton, despiertas en algún lugar de las ruinas del barrio anegado. El asesino Daud te tiene bajo custodia. Recupera tu equipo, enfréntate a Daud y averigua cómo salir del barrio anegado.

Has regresado al lugar donde empezó todo: Dunwall Tower. Ha llegado el momento de poner fin al régimen ilegítimo de Hiram Burrows, el lord Regente.

El puesto de control de retransmisiones se encuentra en la torre. Podría ser una buena oportunidad para acabar con la maquinaria propagandística del régimen del Regente.

Esta válvula controla la compuerta de desagüe y da acceso al foso, que se puede usar para sortear el patio principal. Hay lampreas en el foso.

La compuerta de desagüe da acceso al foso, que sortea el patio principal cerca de las puertas principales de la torre. Hay lampreas en el foso.

El lord Regente tiene una "sala de seguridad" en el tejado de Dunwall Tower.

Si saltan las alarmas, el Regente podría retirarse a su sala de seguridad del tejado.

El torturador se encuentra en Dunwall Tower y podría ser el momento perfecto para vengarte del monstruo que tanto te hizo sufrir.

Planos

  • Refinamiento de combustión a pequeña escala

    Proceso químico que puede usarse para escalonar los ritmos de combustión. Permite a Piero mejorar la munición de tu revólver.

    Bala explosiva

    Explota al impactar.

    Disparo explosivo de revólver

    Permite que tu revólver utilice munición explosiva.

Mapas

Dunwall Tower

  1. Entrance
  2. 1st Floor
  3. 2nd Floor

Pantallas de carga

  • El aceite de ballena es volátil, pero ha permitido llegar a una era industrial en todo el imperio.

  • Consulta el diario para ver tus objetivos actuales.

  • Usa dardos anestésicos desde la rueda de acceso rápido para eliminaciones no letales.

  • Las ratas son agresivas en grupo, pero huirán cuando vean sus filas mermadas.

  • Puedes cambiar la dificultad en cualquier momento.

  • El Forastero es un figura mítica, ni buena ni mala.

  • La rueda de acceso rápido permite acceder a pócimas y equipo para la mano izquierda.

  • Consulta el diario para ver todas las anotaciones que has reunido.

  • Acaba con todo enemigo que se interponga en tu camino o adopta un enfoque más sigiloso.

  • Te mueves más rápido con las armas guardadas.

  • Las runas se pueden usar para obtener o mejorar poderes sobrenaturales.

  • Una caída letal realizada correctamente evita el daño por la caída y no hace ruido.

  • Reunir objetos de valor durante las misiones te permite comprar suministros y mejoras.

  • Un bloqueo en el momento oportuno hace perder el equilibrio al enemigo, lo que te permite ejecutar un contraataque letal.

  • Los zancudos del lord Regente, conocidos como tallboys, lanzan flechas incendiarias.

  • Acércate a una cornisa que tengas al alcance y mantén pulsado el botón de salto para trepar.

  • El lord Regente ha mejorado las defensas de Dunwall Tower desde los tiempos de la emperatriz.

  • Los tallboys llevan depósitos vulnerables de aceite de ballena en la espalda.

  • Los decanos usan una música antigua basada en las matemáticas para contener la magia.

  • Puedes demorar granadas para hacerlas explotar al impactar.

  • Se pueden conseguir caídas letales desde grandes alturas.

  • El lord Regente sirvió como jefe real de espionaje antes de la muerte de la emperatriz.

  • Poseer a ratas y peces te permitirá descubrir a menudo rutas alternativas.

  • Guarda tu partida a menudo.

  • Desde la rueda de acceso rápido, puedes beber pócimas que restablecen tu salud y tu maná.

  • Bloquear es parte esencial del combate.

  • Reunir runas es fundamental, ya que te permite adquirir nuevos poderes o mejorar los que ya tienes.

  • Si no consigues encontrar una rata que poseer, puedes usar en su lugar las ratas de tu poder Ataque voraz.

  • Poseer a gente te permite eludir dispositivos de seguridad, como arcos voltaicos o postes fulminantes, si dicha persona tiene autorización para pasar.

  • Los proyectiles detenidos en el aire con Ralentí de nivel 2 se pueden recoger.

  • Si saltas desde gran altura, puedes poseer a una persona o animal mientras caes para detener tu caída.

  • Las armas a distancia infligen más daño si alcanzas al enemigo en la cabeza.

  • Si se realiza en el momento justo, bloquear un ataque con espada desequilibrará a tu atacante.

  • Ataca a un enemigo desequilibrado para asestarle un golpe mortal.

  • Reúne talismanes de hueso y elige cuáles quieres tener activos a través del diario.

  • El remedio de Piero y el elixir de Sokolov son pócimas rivales contra la peste.

  • Dirige el Corazón y aprovéchalo para descubrir secretos sobre personas o lugares.

  • Busca otras formas de deshacerte de tus objetivos de asesinato clave.

  • Las sombras conceden una bonificación a esconderse únicamente a distancia.

  • Puedes colocar espirales cortantes en cualquier superficie, incluso en criaturas vivas.

  • Posesión te permite escapar del combate, al poseer a un enemigo y "esconderte" en su interior.

El Corazón

Tuvo un hermano menor. Un artista, sensible, blando. Murió a los nueve años de una fiebre. Havelock lo quería mucho.

El almirante Havelock ha visto más cadáveres que todos los demás juntos.

Ha matado ballenas y hombres por dinero... y placer.

Míralo. El almirante se siente inquieto en tierra firme.

Tiene sed de sangre. Intentó hacerse con el control de las fuerzas armadas después de que la... Emperatriz fuera asesinada.

La ciudad está en deuda con esta mente preclara. Que beba y encuentre compañía donde pueda.

Anton Sokolov. Antaño, me conoció. Hizo mucho por determinar mi destino.

Sí, Sokolov es extranjero, con aspecto y modales de un porquero de Tyvia. Pero también es un gran genio.

¡Lo que la aristocracia pagaría por un retrato pintado por Anton Sokolov! ¡Si tan solo supieran cuánto los detesta!

No todo su conocimiento salió de los libros de la academia, obtuvo parte de las criadas con las que se acuesta.

Por donde pasan los decanos, la gente tiembla y los hermanos se acusan entre sí.

Son expertos en arrancar confesiones, incluso de los inocentes.

No descansan nunca, su sombría labor está motivada por su devoción a la abadía.

Este animal resultó herido cuando se topó con un nido de ratas. Tal vez no se recupere.

Si los decanos te visitan, conoce tus censuras, de principio a fin.

Algunos decanos duermen con los sabuesos en las perreras. Otros dejan que los animales duerman con ellos.

Decanos. Qué empeño ponen en su labor para acabar con la influencia del Forastero, a quien odian más de lo que aman a hombres y mujeres.

Proceden de la Abadía de quídam. Dan caza a los herejes.

Pobre del que sea declarado culpable de brujería.

A pocos decanos les hace gracia tener que unirse a los hombres de la Guardia del lord Regente.

Culpan a la peste de las fechorías de la gente. ¡Buscan cualquier indicio de maldad!

Los decanos usan muchos misterios para descubrir a los que llaman herejes.

Incluso ahora susurra la plegaria contra la brujería. ¿Puedes oírla?

Se castiga muy duramente si no consigue arrancar al menos una confesión cada mes.

Le trae sin cuidado que los que mata sean herejes o inocentes.

Lo obligaron a mirar mientras torturaban a sus padres por adorar al Forastero.

Se pregunta cuándo le permitirán regresar a la abadía.

Recita Las siete censuras, sin dejar de pensar en un buen filete de buey.

Le pidieron oficiar una boda. Últimamente escasean. Sirvió para animarlo.

Duda de su capacidad. Sigue padeciendo la maldición. Si acaso, las verrugas de la mujer parecían peores que nunca.

Tiene miedo a la influencia del Forastero.

Está confundido por acontecimientos recientes. No confía en nadie.

Está mal; sospecha que una bruja lo ha maldecido.

Los decanos son devotos hasta el fanatismo.

Su espada está en mal estado, pero sigue cortando.

Su madre nunca se interesó por él tanto como por la botella.

A veces trabajan por dinero, a menudo los pagan con bebida.

Sin ese uniforme rasgado, ya no tendría nada.

No está capacitado para ninguna vocación. Por eso es guarda novel.

Los guardas noveles se reclutan en celdas de prisión.

Es como un perro salvaje. Hambriento y sarnoso.

Los guardas noveles: borrachos y ladrones con uniforme cutre.

Su dolor de cabeza lo lleva a hacer cosas incalificables.

Una vez mató a un hombre para cambiarse de botas.

Estaba en prisión, pero necesitaban más gente para la Guardia.

Los pensamientos de este son indistinguibles de los del sabueso de un decano.

Se ha bañado cuatro veces en su vida; las veces que se ha caído borracho en las aguas del Wrenhaven.

Las órdenes lo confunden, así que hace lo mismo que los demás.

Una vez encontró una tortuga en Rudshore Waterfront. La alimentó con hojas de lechuga y tábanos.

Asqueroso, cobarde. Se huele al guarda novel antes de verlo.

Sueña con la libertad, en cubiertas de balleneros, en pos de las bestias marinas, pero, lamentablemente, es una mujer.

Cuánta tristeza.

Su tío y ella son los últimos de la familia Curnow.

Se llama Kalista Curnow. Ha aprendido a defenderse en esta traicionera ciudad.

La sobornaron con galletas y leche de buey, la calmaron con historias de magia y de mar. Todo para mantenerla cuerda entre tanta locura.

Se aferra a las cosas de su niñez, pero apenas le ofrecen un breve consuelo.

¡Pobre Emily! ¡Perdió su infancia, convertida en peón de los juegos de los hombres!

Oculta sus miedos. Busca alguien en quien confiar.

Ve bastante más de lo que cuenta. La joven lady Emily.

Los barcos de Pendleton regresan de Pandyssia abarrotados de pobres cautivos asustados.

Para alguien tan imbuido de finos modales, piensa demasiado en la venganza y el asesinato.

El Pendleton más joven. El pequeño y celoso Treavor. Siempre a la sombra...

Es propenso a infecciones de piel. Sus ojos son sensibles a la luz.

Y pensar que lord Pendleton es hijo de nobles.

Cada vez que mata, ve el rostro de ella. Nunca podrá reparar lo que hizo.

Salvo que muera esta noche, matará dos veces más antes de acabar con su vida.

Ahora parece estar bien, pero pronto empezará a mostrar síntomas.

Este guarda un mechón de pelo de todos a los que ha matado.

Este necesita beber más que ninguna otra cosa.

Añora la época que pasó navegando.

Aprendió a leer por sí mismo.

Tiene una amiga, tan bruta y fea como él. Pero se tratan bien entre ellos.

Las inundaciones lo dejaron sin nada.

Pocos hombres pueden beber con tantas ganas como este.

Este no piensa más que en putas.

Se crió en un orfanato. No había más que pan y cangrejo de río.

Su padre le pegaba. Ahora le toca a él pegar a su hijo.

Su madre le daba whisky para callar su llanto.

Cuando no está de guardia, busca a su hermana, desaparecida hace una semana.

Nació en el mes de la tierra y nunca conoció a su padre.

Come ratas para conservar fuerzas.

Los oficiales de la Guardia lo obligaron a raparse.

Apesta a lodo del río y cerveza.

Este siempre se está muriendo de hambre.

Hoy ya ha vertido gran cantidad de sangre.

Un trabajo espantoso. Pero preferible a la cárcel.

Si hubiera trabajo en los barcos, la Guardia contaría con muchos menos voluntarios.

Bajo ese uniforme hay un bruto.

Pocos viven tras importunar a la Guardia.

¡Menudo bruto asqueroso!

Pocos osan enfrentarse a la Guardia.

Mejor evitar a la Guardia, cuando sea posible.

Cuidado, está armado.

Sigue órdenes.

No es rápido, pero su espada ha quitado muchas vidas.

Solo necios y afligidos se enfrentarían a la Guardia.

Es un torpe estúpido. Aun así, ten cuidado.

¡Cuidado con esa espada!

Lo que le falta bajo el casco, lo compensa con esa espada.

No tiene más seso que una lamprea de mandíbula azul.

¡Qué vulgar!

Fuerte de cuerpo, pero no de mente.

Fíjate lo grueso que es por el cuello y los hombros.

Va vestido con el uniforme de la Guardia.

Son tan crueles como sus amos, pero con dientes mucho más afilados.

Pueden detectar tanto a temerosos, como a enfermos o heridos.

No sienten miedo. Su crianza lo ha eliminado.

Magníficas bestias. No sienten más que crueldad y hambre.

Gozan de un oído excelente.

Los molosos no son mascotas. Son una de las armas más mortíferas de los decanos.

Molosos. Enormes bestias.

Los decanos usan a sus sabuesos para detectar malhechores.

Este protegería a su amo.

Este moloso ha matado a muchos.

Hay una rima infantil: no llores ni digas ni mu, o la próxima víctima del sabueso serás tú.

De noche sueña con perseguir ratas.

A este le gusta morder.

Esta bestia es inteligente.

Este no es más que un cachorro. Aunque ya irá creciendo.

Este le ha cogido gusto a la sangre.

Ha espiado a Kalista mientras se baña. Más de una vez.

Es Piero Joplin. Se encuentra visualizando su próximo invento... asombroso. Ojalá pudieras verlo tú también.

Pobre Piero. Sus elixires han curado tanto a tantos. Pero no pueden curar sus fiebres cerebrales.

El más joven que ha pasado por la Academia de Filosofía natural. ¡Sokolov jamás se lo perdonará!

Cada noche, el Forastero de ojos negros se aparece en sueños a Piero.

Samuel ansiaba otrora escuchar las historias de Havelock sobre el mar. Pero quizá el almirante no es lo que esperaba.

El barquero tiene buen corazón. Y te respeta.

Samuel es un tipo sencillo, pero conoce el río Wrenhaven y todos sus afluentes, hasta la mínima ensenada.

Tiene muchas cicatrices. Unas de la flema de moluscos de río, otras de horrendos monstruos de las profundidades marinas.

Samuel Beechworth se hizo a la mar para olvidar un amor imposible. Lo logró.

¿Qué clase de líder usaría algo así contra su propio pueblo?

Cree que la máquina en la que se mueve lo hace invencible.

Saca buen provecho de su altura.

La mayoría de los guardas los llaman tallboys.

Aléjate de sus patas.

Se guarda sorpresas en la manga, no solo su altura.

Caminan por encima de la peste, de las ratas y de las calles inundadas.

En lo alto de semejante artilugio, hay un hombre.

Enfermedad, muerte y asesinato, eso es lo que Hiram Burrows, el lord Regente, nos ha traído.

¡Qué mal deposité mi confianza! Ahora lo veo claramente, cómo pude estar tan ciega.

Lo mueve la obsesión, como una locura. Orden, todo debe estar en orden.

Fue él quien trajo las ratas, las ratas que trajeron la peste. No hay hombre más execrable.

Ese es él, el lord Regente. Antiguo jefe de espionaje. Y antes de eso, Hiram Burrows. ¡Cuántos secretos conoce!

No tratan nada bien al servicio. Pero hay formas peores de ganarse la vida.

No pasa ni un solo día sin que llegue a plantearse quitarse la vida.

Pese a lo duro que trabaja, recibe pocas compensaciones.

No compadezcas al criado. Un trabajo bien hecho es un orgullo.

El trabajo no acaba para el humilde criado.

El dolor de la espalda es continuo. Nada lo alivia.

Su sueldo de criada no basta para cubrir las deudas de su padre.

Si sobrevive hasta mañana, su día libre, la atacarán unos afligidos y será dada por muerta.

A los demás criados no les cae bien.

Siempre tuvo la vista puesta en el más alto cargo de la abadía.

No te dejes engañar por Martin y su palabrería sobre las censuras. Sus crímenes le pesan mucho.

Ha sido soldado, salteador de caminos y hombre de fe.

Se pregunta qué es más poderoso, el cuchillo o la lengua.

Pocos tienen valor para reírse en la cara del Forastero. Teague Martin es uno de ellos.

De niño tenía un humor de perros. Encontraban a las mascotas muertas.

Nació en la riqueza, en Endoria Street, y se hizo grande y fuerte. Pero su cerebro se encogió y marchitó, como fruta podrida.

Morris ha oído las últimas súplicas y confesiones llenas de remordimientos de un centenar de hombres. No sintió nada.

La familia temía diluir su linaje con forasteros, así que se casaron entre primos. Durante generaciones.

Morris Sullivan. Verdugo y torturador.

Como descubran lo que ha hecho, será ejecutado.

Estos son los hijos de familias ricas y poderosas.

Disciplina, orgullo y valor. Una combinación peligrosa.

Actúan con rapidez y dureza. Y sin clemencia.

Ojo, los oficiales de la Guardia están muy bien preparados.

Se los ha visto burlarse de sus víctimas antes de atacar.

Es un oficial de la Guardia.

Seguirá sus órdenes hasta el final.

Mira con qué orgullo se comportan los oficiales.

Son todos leales al lord Regente.

Cuidado. Este no es un estúpido sargento de la Guardia.

Pocos los superan con la espada.

¡Lleva una pistola y la ha usado con niños!

Son los hombres de confianza del lord Regente.

Son todos elegidos por su gran habilidad.

La peste se llevó a toda su familia. Ya solo queda él.

Asesinó a un noble, luego inculpó a un amigo de la muerte.

La locura le viene de familia. Y él es el peor de todos.

Cuando su prima rechazó sus insinuaciones, envió a una patrulla a matarla de una paliza.

Sus ambiciones van más allá de la Guardia.

No ha perdido ni una lucha con espada.

Recibió una carta de su hermana. No podrá regresar a casa, la peste ha llegado allí.

Nadie menciona nunca a los niños desaparecidos. Está seguro de haberse salido con la suya.

Ha tosido sangre dos veces hoy. No se lo ha dicho a nadie.

Está preocupado. Hace cuatro días que no sabe nada de ella.

Lo que comió anoche no le está sentando nada bien al estómago.

Le faltan dos menciones para recibir otra medalla. Espera ganárselas hoy.

Visita a su padre en el asilo, aunque este ya no lo recuerda.

Cree que mantendrá a raya a la peste con ejercicio y disciplina.

Arrogante. Corrupto. Y sumamente leal al lord Regente.

La gente corriente, simple, egoísta. Pero puede ser amable.

Aguanta la bebida tan bien como un hombre.

El trabajo que hace cada día no tiene nada de corriente.

La ciudad está compuesta de personas como ella.

Esconde las manos, en carne viva y llenas de cicatrices de lavar.

Es una costurera en una tienda frecuentada por los ricos.

Lo único que quiere es tenderse en mitad de Framling Street y aguardar la muerte.

Pasa hambre para que sus hijos tengan comida.

Tiene un vestido, y lo lleva hecho jirones.

Ojalá tuviera una moneda por cada golpe que se ha dado en el pie.

Ahora su pequeño está enfermo.

Una mujer corriente. Teme a la abadía y a la peste.

Está cansado.

El hombre corriente es el que se mantiene más fiel a la abadía.

Algunos hombres aún consiguen trabajo en los muelles.

Todos son tan corrientes como sus sueños.

Espía a sus vecinos e informa de ellos a los decanos.

Siempre come muy bien, aunque su mujer e hijos adelgacen.

Roba a su socio en los negocios. Un poquito cada día.

No cuidó ese corte y ahora se está infectando.

Perdió cuanto tenía en la inundación.

Antes admiraba a los decanos. Ahora sin embargo los teme.

Hizo ese trabajo lo mejor que pudo. Aun así no quedaron satisfechos.

Únicamente tras un largo día de trabajo regresará a casa con su familia.

Añaden agua del río al vino. Pero alguien acaba siempre muriendo, así que se traen nuevas botellas de la bodega.

Aquí se han hecho fortunas y se han perdido vidas.

¡Qué risas! Y cantan viejas canciones, con los brazos entrelazados. Corrían tiempos mejores.

Aquí se cerraron tratos, a veces bajo la influencia del vino. Pero otras veces a punta de cuchillo.

Antes de que salga el Sol, tiran cualquier cadáver al río. Hombre o sabueso, todos al fondo.

En los sótanos que hay debajo, sabueso mata a sabueso y el dinero cambia de manos.

El viejo se acurrucó en una oscura esquina y bebió hasta perder el conocimiento. Los sabuesos lo encontraron.

Formaron un círculo en torno a las velas y se cortaron las manos para sellar su alianza. La sangre chisporroteó al tocar las llamas.

Los conspiradores han hallado aquí un refugio seguro. Ponen mucho cuidado para que no los sigan.

La cerveza aquí se endulza con miel para ocultar el sabor del agua salada.

Los sobrios hablan en susurros. Los borrachos gritan.

Su destino depende de tus esfuerzos. De la fuerza de tus manos y de tu corazón.

Si la peste se llevara a toda la ciudad, o las llamas la consumieran, Dunwall Tower sería lo último en caer.

Aquí reside el lord Regente. Al igual que quienes aguardan su turno con el verdugo. Aunque sus alojamientos difieren.

Pisa el suelo, cuidando de no tocar cada piedra más que una vez, contando. No logra purgar su mente de pensamientos.

Ambos hemos estado antes aquí.

Dunwall Tower no es tan alta como para alzarse sobre el hedor a muerte.

Libros

Equipo

Guías