El lord Regente, Hiram Burrows, no se siente tranquilo por su "plan de erradicación de la pobreza" y por lo mal que salió.
Confesión del lord Regente
DishonoredTranscripción
Si me explico, entenderéis que no es culpa mía. Se suponía que mi plan de erradicación de la pobreza nos libraría de esa escoria que malgasta sus días entre la inmundicia y el alcohol, sin hogar ni más ocupación que mendigar por el dinero que tanto esfuerzo nos cuesta ganar a los demás.
Era un plan sencillo: traer ratas portadoras de peste desde Pandyssia y dejar que se ocuparan de los pobres por nosotros. El plan funcionó a la perfección. Al principio. Pero es como si las ratas pretendieran hundirme. Se escondían de los desratizadores y se reproducían a millares. Poco después, ricos y pobres, todos enfermaban.
Y entonces la gente empezó a hacer preguntas. La emperatriz me encargó que investigara si una potencia extranjera había importado las ratas. Sabía que la verdad acabaría saliendo a la luz. Así que no me quedó más remedio que librarme de ella y hacerme yo con el poder. Tenía que morir, ¿lo veis? ¡Tenía que morir!
Orquestar la muerte de una emperatriz no es tarea fácil, pero me dio la oportunidad de combatir la peste con verdadera autoridad. ¡Cuarentenas! ¡Deportación de los enfermos! Pero siempre hay alguna mujer estúpida buscando a su maldito bebé o algún obrero quejumbroso buscando a su mujer desaparecida. ¡Y se saltan la cuarentena!
¿Pero veis cómo mi plan debería haber funcionado? ¡Habría funcionado! ¡Si todos hubieran cumplido las órdenes!