La luz al final

Dishonored

Diario

La luz al final

Los cabecillas de la Conspiración de los leales al trono se han trasladado a un faro monumental, último proyecto militar ideado por el difunto lord Regente. Allí tienen retenida a Emily, mientras luchan por asegurar su dominio de la ciudad. Ha llegado el momento de hacerles frente y decidir sus destinos, así como el futuro de Dunwall.

  • Emily

Tareas principales

Llega hasta el faro.

  • Haz un último viaje con Samuel, el barquero.

  • Entra en el fuerte de Kingsparrow.

  • Accede a la torre de entrada.

  • Entra en el ascensor del faro.

  • (Opcional) Localiza a Pendleton.

  • (Opcional) Elimina a Pendleton.

  • (Opcional) Localiza a Martin.

  • (Opcional) Elimina a Martin.

  • Llega hasta el faro.

Rescata a Emily.

  • Entra en el faro.

  • Localiza a Martin, Pendleton y Havelock.

  • (Opcional) Localiza a Havelock.

  • (Opcional) Elimina al almirante Havelock.

  • Rescata a Emily.

  • Salva a Emily antes de que caiga.

Mapas

KingSparrow Lighthouse

  1. Lighthouse
  2. Kingsparrow Fort

Pantallas de carga

  • El faro fue el último gran proyecto del régimen del lord Regente.

  • Para avanzar sin ser descubierto, pasa al modo sigiloso y mantente a cubierto. Las sombras solo hacen más difícil verte a distancia.

  • No dejes de moverte en un combate y no permitas que te rodeen.

  • Acaba con todo enemigo que se interponga en tu camino o adopta un enfoque más sigiloso.

  • Las anotaciones se guardan en tu diario.

  • El poste fulminante y el arco voltaico no hacen daño a aquellos para los que estén debidamente ajustados.

  • Puedes sobrevivir a grandes caídas si posees a alguien justo antes de llegar al suelo.

  • Usa el sigilo para pasar inadvertido para el enemigo o acercarte a él sin que te descubra.

  • Mientras estés a cubierto, no te descubrirán cuando te asomes a observar.

  • Mantén el botón de ataque pulsado para demorar granadas, de modo que exploten al hacer contacto.

  • Un bloqueo en el momento oportuno hace perder el equilibrio al enemigo, lo que te permite ejecutar un contraataque letal.

  • Mientras Ralentí de nivel 2 esté activo, todo ataque contará como un asesinato, lo que te permitirá ocuparte de varios enemigos a la vez.

El Corazón

Tuvo un hermano menor. Un artista, sensible, blando. Murió a los nueve años de una fiebre. Havelock lo quería mucho.

El almirante Havelock ha visto más cadáveres que todos los demás juntos.

Ha matado ballenas y hombres por dinero... y placer.

Míralo. El almirante se siente inquieto en tierra firme.

Tiene sed de sangre. Intentó hacerse con el control de las fuerzas armadas después de que la... Emperatriz fuera asesinada.

Por donde pasan los decanos, la gente tiembla y los hermanos se acusan entre sí.

Son expertos en arrancar confesiones, incluso de los inocentes.

No descansan nunca, su sombría labor está motivada por su devoción a la abadía.

Este animal resultó herido cuando se topó con un nido de ratas. Tal vez no se recupere.

Si los decanos te visitan, conoce tus censuras, de principio a fin.

Algunos decanos duermen con los sabuesos en las perreras. Otros dejan que los animales duerman con ellos.

Decanos. Qué empeño ponen en su labor para acabar con la influencia del Forastero, a quien odian más de lo que aman a hombres y mujeres.

Proceden de la Abadía de quídam. Dan caza a los herejes.

Pobre del que sea declarado culpable de brujería.

A pocos decanos les hace gracia tener que unirse a los hombres de la Guardia del lord Regente.

Culpan a la peste de las fechorías de la gente. ¡Buscan cualquier indicio de maldad!

Los decanos usan muchos misterios para descubrir a los que llaman herejes.

Incluso ahora susurra la plegaria contra la brujería. ¿Puedes oírla?

Se castiga muy duramente si no consigue arrancar al menos una confesión cada mes.

Le trae sin cuidado que los que mata sean herejes o inocentes.

Lo obligaron a mirar mientras torturaban a sus padres por adorar al Forastero.

Se pregunta cuándo le permitirán regresar a la abadía.

Recita Las siete censuras, sin dejar de pensar en un buen filete de buey.

Le pidieron oficiar una boda. Últimamente escasean. Sirvió para animarlo.

Duda de su capacidad. Sigue padeciendo la maldición. Si acaso, las verrugas de la mujer parecían peores que nunca.

Tiene miedo a la influencia del Forastero.

Está confundido por acontecimientos recientes. No confía en nadie.

Está mal; sospecha que una bruja lo ha maldecido.

Los decanos son devotos hasta el fanatismo.

La sobornaron con galletas y leche de buey, la calmaron con historias de magia y de mar. Todo para mantenerla cuerda entre tanta locura.

Se aferra a las cosas de su niñez, pero apenas le ofrecen un breve consuelo.

¡Pobre Emily! ¡Perdió su infancia, convertida en peón de los juegos de los hombres!

Oculta sus miedos. Busca alguien en quien confiar.

Ve bastante más de lo que cuenta. La joven lady Emily.

Los barcos de Pendleton regresan de Pandyssia abarrotados de pobres cautivos asustados.

Para alguien tan imbuido de finos modales, piensa demasiado en la venganza y el asesinato.

El Pendleton más joven. El pequeño y celoso Treavor. Siempre a la sombra...

Es propenso a infecciones de piel. Sus ojos son sensibles a la luz.

Y pensar que lord Pendleton es hijo de nobles.

Samuel ansiaba otrora escuchar las historias de Havelock sobre el mar. Pero quizá el almirante no es lo que esperaba.

El barquero tiene buen corazón. Y te respeta.

Samuel es un tipo sencillo, pero conoce el río Wrenhaven y todos sus afluentes, hasta la mínima ensenada.

Tiene muchas cicatrices. Unas de la flema de moluscos de río, otras de horrendos monstruos de las profundidades marinas.

Samuel Beechworth se hizo a la mar para olvidar un amor imposible. Lo logró.

Como descubran lo que ha hecho, será ejecutado.

Estos son los hijos de familias ricas y poderosas.

Disciplina, orgullo y valor. Una combinación peligrosa.

Actúan con rapidez y dureza. Y sin clemencia.

Ojo, los oficiales de la Guardia están muy bien preparados.

Se los ha visto burlarse de sus víctimas antes de atacar.

Es un oficial de la Guardia.

Seguirá sus órdenes hasta el final.

Mira con qué orgullo se comportan los oficiales.

Son todos leales al lord Regente.

Cuidado. Este no es un estúpido sargento de la Guardia.

Pocos los superan con la espada.

¡Lleva una pistola y la ha usado con niños!

Son los hombres de confianza del lord Regente.

Son todos elegidos por su gran habilidad.

La peste se llevó a toda su familia. Ya solo queda él.

Asesinó a un noble, luego inculpó a un amigo de la muerte.

La locura le viene de familia. Y él es el peor de todos.

Cuando su prima rechazó sus insinuaciones, envió a una patrulla a matarla de una paliza.

Sus ambiciones van más allá de la Guardia.

No ha perdido ni una lucha con espada.

Recibió una carta de su hermana. No podrá regresar a casa, la peste ha llegado allí.

Nadie menciona nunca a los niños desaparecidos. Está seguro de haberse salido con la suya.

Ha tosido sangre dos veces hoy. No se lo ha dicho a nadie.

Está preocupado. Hace cuatro días que no sabe nada de ella.

Lo que comió anoche no le está sentando nada bien al estómago.

Le faltan dos menciones para recibir otra medalla. Espera ganárselas hoy.

Visita a su padre en el asilo, aunque este ya no lo recuerda.

Cree que mantendrá a raya a la peste con ejercicio y disciplina.

Arrogante. Corrupto. Y sumamente leal al lord Regente.

El almirante se llevó a la pequeña, que se resistía. Su camisa empapada en sudor. Le mordió la mano.

Mira cómo se vuelven unos contra otros... Martin, Pendleton. ¿O es el almirante Havelock el que lidera la traición?

Qué locura. Se revuelven como ballenas alcanzadas por arpones.

El Forastero observa todo esto, la sangre, la lucha, desde el centro del Vacío.

La luz del faro seguirá brillando mucho tiempo, como recordatorio de lo que le ha sucedido a Dunwall.

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