Los conspiradores

Dishonored

Diario

Los conspiradores

Has regresado a Hound Pits Pub para recuperar el rastro de tus antiguos "aliados" y descubrir adónde se han llevado a Emily.

La luz al final

Los cabecillas de la Conspiración de los leales al trono se han trasladado a un faro monumental, último proyecto militar ideado por el difunto lord Regente. Allí tienen retenida a Emily, mientras luchan por asegurar su dominio de la ciudad. Ha llegado el momento de hacerles frente y decidir sus destinos, así como el futuro de Dunwall.

  • Emily

Tareas principales

Vuelve a Hound Pits Pub.

  • Ve al barrio del puerto antiguo.

  • Busca una forma de llegar al pub por las cloacas.

  • Busca la llave maestra de las cloacas.

  • Consigue la llave maestra de las cloacas de doña andrajos.

  • (Opcional) Busca en la guarida de doña andrajos una forma de destruirla.

  • (Opcional) Localiza el camafeo de doña andrajos.

  • (Opcional) Destruye el camafeo de doña andrajos en el horno.

  • (Opcional) Derrota a doña andrajos por última vez.

  • Vuelve a la puerta de las cloacas.

  • Abre la puerta de las cloacas.

Haz frente a los conspiradores.

  • Busca a Emily o cualquier pista sobre su paradero.

  • (Opcional) Busca a Havelock o cualquier pista de lo que planea.

  • Registra tu cuarto en busca de cualquier cosa que haya podido dejar Emily.

  • Localiza la bengala de Kalista y Samuel.

  • Usa el lanzabengalas de la torre de Emily para avisar a Samuel.

  • Reúnete con Samuel en la playa, más allá de la torre de Emily.

  • Embárcate con Samuel rumbo a la isla Kingsparrow.

  • Vuelve con Samuel cuando averigües el paradero de Emily.

Tareas optativas

(Opcional) Salva a Piero y Sokolov.

  • Acaba con el asedio al taller de Piero y asegúrate de que los dos filósofos naturales de su interior estén a salvo.

  • Contacta con Piero y Sokolov dentro del taller. Cuélate por el balcón que da al río.

  • Recupera los planos del dormitorio de Havelock.

  • Entrega los planos a Piero.

  • (Opcional) Incapacita tú mismo a todos los guardas presentes.

  • (Opcional) Dile a Piero que te has deshecho de todos los guardas.

  • Lleva un depósito de aceite de ballena al poste fulminante del tejado del taller de Piero.

Pistas de la misión

Tras escapar del barrio anegado, has regresado a la zona de la ciudad donde se halla Hound Pits Pub. Empieza por allí para encontrar el rastro de tus antiguos "aliados" y averiguar adónde han llevado a Emily.

Todos los guardas han sido eliminados. El asedio ha terminado.

Todavía quedan muchos guardas en pie.

Tan solo quedan unos cuantos guardas en pie.

Objetos de misión

  • Planos del poste fulminante de Piero

    Estos planos contienen la secuencia que Piero necesita para terminar su poste fulminante mejorado experimental.

  • Planos de prototipo

    Parecen los planos de un poste fulminante, pero, aparte de eso, son demasiado técnicos como para descifrarlos.

Pantallas de carga

  • Los tallboys llevan depósitos vulnerables de aceite de ballena en la espalda.

  • Las armas a distancia infligen más daño si alcanzas al enemigo en la cabeza.

  • Si se realiza en el momento justo, bloquear un ataque con espada desequilibrará a tu atacante.

  • Ataca a un enemigo desequilibrado para asestarle un golpe mortal.

  • Reúne talismanes de hueso y elige cuáles quieres tener activos a través del diario.

  • El remedio de Piero y el elixir de Sokolov son pócimas rivales contra la peste.

  • Dirige el Corazón y aprovéchalo para descubrir secretos sobre personas o lugares.

  • Busca otras formas de deshacerte de tus objetivos de asesinato clave.

  • Las sombras conceden una bonificación a esconderse únicamente a distancia.

  • Puedes colocar espirales cortantes en cualquier superficie, incluso en criaturas vivas.

  • Posesión te permite escapar del combate, al poseer a un enemigo y "esconderte" en su interior.

El Corazón

La ciudad está en deuda con esta mente preclara. Que beba y encuentre compañía donde pueda.

Anton Sokolov. Antaño, me conoció. Hizo mucho por determinar mi destino.

Sí, Sokolov es extranjero, con aspecto y modales de un porquero de Tyvia. Pero también es un gran genio.

¡Lo que la aristocracia pagaría por un retrato pintado por Anton Sokolov! ¡Si tan solo supieran cuánto los detesta!

No todo su conocimiento salió de los libros de la academia, obtuvo parte de las criadas con las que se acuesta.

Su espada está en mal estado, pero sigue cortando.

Su madre nunca se interesó por él tanto como por la botella.

A veces trabajan por dinero, a menudo los pagan con bebida.

Sin ese uniforme rasgado, ya no tendría nada.

No está capacitado para ninguna vocación. Por eso es guarda novel.

Los guardas noveles se reclutan en celdas de prisión.

Es como un perro salvaje. Hambriento y sarnoso.

Los guardas noveles: borrachos y ladrones con uniforme cutre.

Su dolor de cabeza lo lleva a hacer cosas incalificables.

Una vez mató a un hombre para cambiarse de botas.

Estaba en prisión, pero necesitaban más gente para la Guardia.

Los pensamientos de este son indistinguibles de los del sabueso de un decano.

Se ha bañado cuatro veces en su vida; las veces que se ha caído borracho en las aguas del Wrenhaven.

Las órdenes lo confunden, así que hace lo mismo que los demás.

Una vez encontró una tortuga en Rudshore Waterfront. La alimentó con hojas de lechuga y tábanos.

Asqueroso, cobarde. Se huele al guarda novel antes de verlo.

Sueña con la libertad, en cubiertas de balleneros, en pos de las bestias marinas, pero, lamentablemente, es una mujer.

Cuánta tristeza.

Su tío y ella son los últimos de la familia Curnow.

Se llama Kalista Curnow. Ha aprendido a defenderse en esta traicionera ciudad.

Ha espiado a Kalista mientras se baña. Más de una vez.

Es Piero Joplin. Se encuentra visualizando su próximo invento... asombroso. Ojalá pudieras verlo tú también.

Pobre Piero. Sus elixires han curado tanto a tantos. Pero no pueden curar sus fiebres cerebrales.

El más joven que ha pasado por la Academia de Filosofía natural. ¡Sokolov jamás se lo perdonará!

Cada noche, el Forastero de ojos negros se aparece en sueños a Piero.

Samuel ansiaba otrora escuchar las historias de Havelock sobre el mar. Pero quizá el almirante no es lo que esperaba.

El barquero tiene buen corazón. Y te respeta.

Samuel es un tipo sencillo, pero conoce el río Wrenhaven y todos sus afluentes, hasta la mínima ensenada.

Tiene muchas cicatrices. Unas de la flema de moluscos de río, otras de horrendos monstruos de las profundidades marinas.

Samuel Beechworth se hizo a la mar para olvidar un amor imposible. Lo logró.

¿Qué clase de líder usaría algo así contra su propio pueblo?

Cree que la máquina en la que se mueve lo hace invencible.

Saca buen provecho de su altura.

La mayoría de los guardas los llaman tallboys.

Aléjate de sus patas.

Se guarda sorpresas en la manga, no solo su altura.

Caminan por encima de la peste, de las ratas y de las calles inundadas.

En lo alto de semejante artilugio, hay un hombre.

Como descubran lo que ha hecho, será ejecutado.

Estos son los hijos de familias ricas y poderosas.

Disciplina, orgullo y valor. Una combinación peligrosa.

Actúan con rapidez y dureza. Y sin clemencia.

Ojo, los oficiales de la Guardia están muy bien preparados.

Se los ha visto burlarse de sus víctimas antes de atacar.

Es un oficial de la Guardia.

Seguirá sus órdenes hasta el final.

Mira con qué orgullo se comportan los oficiales.

Son todos leales al lord Regente.

Cuidado. Este no es un estúpido sargento de la Guardia.

Pocos los superan con la espada.

¡Lleva una pistola y la ha usado con niños!

Son los hombres de confianza del lord Regente.

Son todos elegidos por su gran habilidad.

La peste se llevó a toda su familia. Ya solo queda él.

Asesinó a un noble, luego inculpó a un amigo de la muerte.

La locura le viene de familia. Y él es el peor de todos.

Cuando su prima rechazó sus insinuaciones, envió a una patrulla a matarla de una paliza.

Sus ambiciones van más allá de la Guardia.

No ha perdido ni una lucha con espada.

Recibió una carta de su hermana. No podrá regresar a casa, la peste ha llegado allí.

Nadie menciona nunca a los niños desaparecidos. Está seguro de haberse salido con la suya.

Ha tosido sangre dos veces hoy. No se lo ha dicho a nadie.

Está preocupado. Hace cuatro días que no sabe nada de ella.

Lo que comió anoche no le está sentando nada bien al estómago.

Le faltan dos menciones para recibir otra medalla. Espera ganárselas hoy.

Visita a su padre en el asilo, aunque este ya no lo recuerda.

Cree que mantendrá a raya a la peste con ejercicio y disciplina.

Arrogante. Corrupto. Y sumamente leal al lord Regente.

La gente corriente, simple, egoísta. Pero puede ser amable.

Aguanta la bebida tan bien como un hombre.

El trabajo que hace cada día no tiene nada de corriente.

La ciudad está compuesta de personas como ella.

Esconde las manos, en carne viva y llenas de cicatrices de lavar.

Es una costurera en una tienda frecuentada por los ricos.

Lo único que quiere es tenderse en mitad de Framling Street y aguardar la muerte.

Pasa hambre para que sus hijos tengan comida.

Tiene un vestido, y lo lleva hecho jirones.

Ojalá tuviera una moneda por cada golpe que se ha dado en el pie.

Ahora su pequeño está enfermo.

Una mujer corriente. Teme a la abadía y a la peste.

Eres como la gente del río. Extienden bien sus redes y sacan toda clase de cosas. Lo dulce, lo mortífero, lo venenoso, todo junto, en una misma red.

Kalista intentó protegerla, pero le arrancaron a la niña de los brazos. ¡Oh, las palabrotas que les soltó!

Emily se golpeó la cabeza entre la confusión. La arrastraron llorando hasta el barco que la esperaba. Gritó tu nombre.

Tu utilidad se agotó. Desean tener noticias de tu muerte.

Se marcharon con prisa. Se dispersaron como insectos, deseosos de recorrer el terreno que les allanaste.

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