En un barco. Con amigos, creo. Duermo, afortunadamente, sin las pesadillas habituales. Quizás me ayuda el aire de mar.
La capitana, Meagan Foster, me trajo antes un poco de té. Qué mujer tan interesante. Parecía comprender mis extraños sueños inconexos y los sentimientos de horror que los acompañan.
En cuanto pueda, debo regresar a Addermire. Una gran parte de los últimos meses me resulta borrosa. ¿Qué he estado haciendo? ¿Qué ha pasado con mi investigación de sueros contra la saliva negra? Con qué facilidad se ha venido abajo todo mi trabajo. Solo puedo concluir que sufrí un colapso nervioso total. Necesitaré tiempo para recuperarme.