Versión 1
Decimocuarto día
¡Menudo necio! ¡Traer a su mujer con un caso tan avanzado de fiebre de la mosca de la sangre! No pude contener la ira. Le exigí que me explicara por qué había esperado tanto tiempo para buscar tratamiento. Lamentablemente, era tan corto de mente que es una maravilla que consiguiera encontrar el despacho de un médico y todo. Claro está que no pude hacer nada por ella.
La sala de espera estaba llena antes de mediodía. Al igual que cada día desde que Addermire cerró sus puertas. Lo haré lo mejor que pueda. Preparo las medicinas con antelación y mantengo el despacho abierto dos horas más después de que oscurezca. Pero no importa cuánto me esfuerce, no importa lo eficaz que intente ser, ¡no puedo encargarme de todos! Admito que ahora temo por mi propia salud, ya que últimamente hay muchos casos de estado avanzado.