Hola, amigo:
Siguiendo las instrucciones de tus balleneros, he sacado esta horrible cosa de las profundidades de los desagües pluviales y la he dejado en la ubicación acordada con la esperanza de que tú, y solo tú, la recuperes.
Pero ten cuidado: desde que le puse la mano encima, la mala fortuna ha seguido todos y cada uno de mis pasos. No veo el momento de dejarla aquí y olvidarme de ella. Ojalá a ti te trate mejor que a mí.
En caso de que algún desafortunado se encuentre con este hueso maldito, tengo dos avisos para ti:
Tal y como he dicho antes, la mala suerte te encontrará. Pero, lo más importante, esto debe llegar a manos del hombre más peligroso del imperio. Si estás en poder de algo que él desea, podrás contar las horas que te quedan con los dedos de una mano.