Querida Alma:

Me desgarraste el corazón con tu última carta, al suplicarme que abandonara la banda de los Sin Ojos y regresara a casa. Los Sin Ojos no son salvajes sedientos de sangre, como la Jauría o los sombrereros, no importa qué horribles cuentos hayas oído. Saben cosas, cosas secretas. Me están enseñando a fabricar medicinas y preparar pociones, e incluso a tallar mis propios talismanes de hueso para las peleas secretas de boxeo. Si sigo ganando encuentros, llamaré la atención de Jeannette Lee. Ella es la jefa en Albarca. ¡Si trabajo para ella, lloverá el dinero! Mucho más de lo que gané trabajando en los muelles.

Siento oír lo de la fiebre de Gram. No puedo darte dinero, pero aquí tienes un poco de pico de cuervo seco para preparar un emplasto. Cuécelo con un poco de milenrama y extiéndelo con generosidad sobre el pecho de Gram. Se recuperará enseguida.

Tu hermano,
- Rory

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