Carta a un amigo

Death of the Outsider

Tomas:

No sabes en lo que te metes con esto de la magia negra. Te atrae con cosas inofensivas como los amuletos de marinero, pero ya verás qué horrores te obligan a cometer los Sin Ojos cuando tengas demasiado miedo para marcharte. Eso es lo que quiere el Forastero.

No sabías que yo tenía un hermano, ¿verdad? Cuando éramos pequeños había una vieja que vivía en los muelles. Mamá nos dijo que si alguna vez nos miraba siquiera, saliéramos corriendo. Era fea como una lamprea, pero nos contaba extrañas historias y nos decía que su amigo de ojos negros nos visitaría si no hablábamos.

Entonces mi hermano desapareció. Le buscamos por todas partes, pero no encontramos ni rastro de él. Aquella noche fui a ver a la vieja, aquella bruja, y tenía algo que olía fatal en una olla cuyo contenido removía con todas sus fuerzas. Le pregunté si le había visto y se rio, dijo que sí y me lo enseñó... Había cortado a mi hermano en pedazos, hasta no dejar nada que no fueran huesos y carne roja y el pequeño pañuelo que llevaba siempre.

También me habría triturado, de no ser por los decanos.

Sal de esa secta mientras puedas, antes de que acabes destripando al hijo o la hija de alguien para llamar la atención del Forastero.

—Adela

Misiones