Estimada directora Michaels,
Me llamo Lucía Pastor, y soy la líder del Comité familiar de los mineros de Shindaerey, aquí en Karnaca. Recientemente, mis recursos para la caridad se han visto reducidos por una afluencia de lo que llamamos “pobres por caída en desgracia”. Es decir, gente que se ha quedado sin nada debido a catástrofes repentinas. Todas estas familias han venido a suplicar de mi tazón de sopa a causa del Banco Michaels. He escuchado sus lamentables historias. Retrasos de una hora en el pago de las deudas llevaron a ejecuciones hipotecarias. Tener niños incumplía cierto requisito de arrendamiento de “alojamientos de solteros”. Y lo peor de todo, intentar pagar las deudas con monedas de cobre, en lugar de oro, costó a una familia todos sus bienes materiales.
Estas almas simples no comprenden con cuánta crueldad han abusado ustedes de las leyes ni cómo las han manipulado para que se ajusten a sus nefastos propósitos. ¡Pero ellos no carecen de amigos! En el C. F. M. S. no descansaremos hasta lograr justicia para las víctimas de sus abusos.
Se despide, escandalizada,
- Lucía Pastor