Querido Arnold:
Gracias por invitarnos a mi esposa y a mí a cenar la semana pasada. Ambos disfrutamos de una velada entrañable. Agradezco también tu paciencia con su episodio. No mucha gente es tan comprensible y tú mostraste gran entereza. También me alegro de haberte hablado sobre mis negocios. Estoy seguro de que serás discreto, pero ha sido un alivio poder contar por fin mis frustraciones a un colega que entiende este tipo de cosas. Espero poder devolverte el favor y ser tu anfitrión una de estas noches.
Atentamente,
- Wiles Roland