Decimoséptimo día del mes de la semilla, 1846
Madre:
Sé que tenías muchas ganas de reunirte conmigo en Addermire, pero el lugar causa una decepción brutal. Los anuncios que guardabas parecen ser de hace años. Ya no es el sitio lujoso y hermoso que describen esos folletos.
Por lo visto, la directora actual, la doctora Alexandria Hypatia, decidió convertir Addermire en una especie de hospital para las clases inferiores.
¡Ni siquiera tengo mi propia habitación! Me dicen que las antiguas habitaciones para personas importantes no son “prácticas”. Así que duermo junto a un tipo de cara gris que tose toda la noche hasta reventarse los pulmones. ¡Y se han negado a darme acceso a las cámaras bronceadoras de Moir! Ahora solo las usan para tratar a los mineros que padecen deficiencias vitamínicas, que por lo visto han desarrollado tras pasar meses sin ver la luz del sol.
¿Te puedes imaginar a uno de nosotros recibiendo este trato?
Tendré que quedarme aquí hasta que parta para Gristol el próximo barco decente, suponiendo que para entonces no haya pillado algo desagradable.
Tu hijo,
Guntram