Hola, Michael:
He escondido nuestro alijo en la sala del incinerador de sabuesos, bajo la pila de cadáveres. Antes de que empieces a quejarte por el olor y la suciedad, recuerda que a nadie se le va a ocurrir ponerse a mirar bajo todos esos cuerpos en busca de nuestro botín. El código de la puerta es 217.
- Peter