Ahora que el cuadro está terminado, me meteré bajo la piel de la joven lady Emily y llevaré su rostro como una máscara de mimo. Havelock y sus aduladores colocarán a la pequeña en el trono, pero será a mí a quien coronen. Delilah. La pinche de cocina de Dunwall Tower. Decían que era la aprendiz de Sokolov pero, ¿quién ha creado cuadros que llegan hasta el mismo espíritu? Yo. Jamás sabrán hasta qué punto metieron la pata, aunque ya me cuidaré de susurrárselo al oído en sus respectivas ejecuciones.
Mis seguidoras llevarán el farol a la galería para abrir la puerta al Vacío. Allí, usaré el cuadro para completar el ritual. Mi viaje a la carne de Emily no debe ser perturbado.
El ritual tiene otros usos, que ya investigaré con el tiempo. Cualquier imagen hecha a mano por mí podría servir como punto focal del conjuro. Me imagino a uno de mis enemigos como una naturaleza muerta, apresado en un cuenco de fruta, sin distracción alguna.