[Pasajes del diario de Eleuterio Cienfuegos]
Quinto día del mes de las canciones
Otro sueño. No era el Vacío, sino un lugar que alguien de Karnaca ve todos los días. El pico de Shindaerey, con luz radiando hacia arriba desde él. No tengo ni idea de qué significará. ¿Lo investigo? La montaña me llama.
Noveno día del mes de las canciones
Le he pedido a Teresia que se encargue de la tienda para que yo pueda ir a escalar. Se ha mostrado curiosa, claro. Y preocupada. Nunca había mostrado interés alguno en la escalada. ¿Por qué ahora? ¿Por qué solo? Por su propio bien, le he mentido y he calmado sus temores lo mejor que he podido. Mis motivos reales solo harían que preocuparla más.
Décimo cuarto día del mes de las canciones
He escalado una de las estribaciones que hay al pie de la montaña. Tardaré varios días en cruzar la arboleda, pero voy haciendo progresos. Cada noche contemplo el pico de la montaña, orlado de estrellas, y me acuerdo del sueño.
Décimo octavo día del mes de las canciones
Casi me caigo en una fosa. Me alegro de haberme traído la pistola también, pues las fieras aquí son osadas y sanguinarias.
Vigésimo día del mes de las canciones
Casi no tengo provisiones, y menos una prueba palpable de mi viaje, salvo cansancio y mareos. Empiezo a estar frustrado. Y hambriento.
Vigésimo quinto día del mes de las canciones
Me he pasado dieciséis días vagando por las laderas de esta maldita montaña, ¿y para qué? Solo para haber estado a punto de romperme el cuello en varias ocasiones y que nunca me encontraran. Ahí no había nada más que criaturas peligrosas y equipo de minería abandonado. ¿Por qué me llevarían mis sueños a ese lugar?
Tercer día del mes de la tierra
Esta mañana hice un boceto en un nuevo lienzo. Si mis sueños no me permiten comprender, lo mínimo que puedo hacer es recordarlos. Tengo preparados los pinceles y los pigmentos. Veré mi visión hecha realidad aquí, como todas las demás.