Una extravagante ceremonia de inauguración para la emperatriz Delilah Kaldwin tuvo lugar en el gran palacio hace varias noches, como muestra de apoyo de todos los habitantes de Serkonos.
Los invitados al evento afirman que las festividades no disminuyeron por la ausencia de la emperatriz, que permaneció en Dunwall, ocupada con sus deberes oficiales. En su lugar, una monumental estatua de plata creada a su imagen y semejanza honró la ceremonia. No asombra que el duque Abele, siempre espléndido y lleno de sorpresas, quiera que lo conozcan como el duque festivo.
El gran palacio añadió que el absurdo rumor acerca del regreso de nuestros embajadores desde Karnaca a Dunwall Tower, con extrañas marcas en el rostro y pronunciando un galimatías semejante a una lengua muerta, no es más que un chismorreo ridículo sin ninguna base real.