[Este querido editor se hace a un lado esta semana para que podáis escuchar los diferentes argumentos de la polémica desatada en la ciudad].
Editor invitado: La plaga de la Jauría
La carta publicada la semana pasada por la Gazette ha sido todo un escándalo. ¿Cómo ha podido sugerir Madama Anto que a la Tolvanera e incluso a Karnaca les iría mejor si se legitimara de algún modo a Paolo y su Jauría? ¡En lugar de eso, las personas decentes tendrían que esperar levantarse un día y leer que Paolo está por fin muerto o en la cárcel! ¿Y por qué deberíamos “desconfiar” de la Abadía? Solo las brujas deberían preocuparse de la ira de los decanos.
La Jauría no es otra cosa que una banda de asesinos que no han trabajado un día en su vida. Todo lo que poseen lo han robado. Si uno quiere su supuesta protección, hay que pagar por ella. Por el contrario, los decanos han dedicado sus vidas a extender los buenos valores de las siete censuras. Creedme, el polvo que asola Batista no se encuentra en nuestras calles, sino en nuestros corazones. Y solo la Abadía nos limpiará de nuevo.
Sebastien Armitage