Fin de Río gris

Dishonored 2

Yael:
¡Me la has jugado bien!

Paolo estaba donde dijiste que estaría, solo. Lo apuñalamos cincuenta veces. Se estaba ahogando en su propia sangre cuando le hundí un clavo de ferrocarril en un lado de la cabeza. Entonces desapareció y no quedó otra cosa que un puñado de ratas. No estoy segura de cómo logró hacer ese truco, pero tú debías haberlo sabido, miserable.

Al día siguiente, Paolo regresó con diez miembros de la Jauría. Nos liquidó de dos en dos. Arrastró a Brynda y Toma gritando hasta la calle y les rompió todos los dientes con un martillo. Les echó ese polvo demencial en los ojos y les hizo ver cosas terribles, mientras gritaban como payasos de carnaval, con la boca llena de saliva roja. Entonces Paolo dio la orden de que les dispararan con esos dardos aulladores que usan. Yo permanecí escondida.

Así que estoy acabada, estúpida. Y apuesto a que estabas conchabada con la Jauría todo este tiempo. Juro que si vuelvo a verte, te ensartaré.

- Sabine

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