La esencia de lo eterno, de Polina Roszakova

Death of the Outsider

[Pasaje de un tratado sobre el Vacío]

Es imposible estudiar al Forastero sin examinar también ese lugar desolado que tanto le exalta. Pero es un grave error confundir a uno con el otro.

Es cierto que el Vacío descansa sobre sus hombros. Sabemos que él, al igual que el Ojo del Dios Muerto que nos concede nuestro conocimiento, es a la vez un punto focal y un catalizador para su poder. Sabemos que solo él, allí retenido, oscurece la verdadera naturaleza de ese lugar para aquellos que pululan más abajo, en Karnaca y en las islas a su alrededor.

Pero el Vacío es eterno, mientras que él es solo una figura que los Imaginados, en su sabiduría, colocaron allí. El Forastero es un punto estático, una verdad sobre la que sentamos nuestros cimientos. Pero el Vacío es un lugar cambiante, dinámico, vasto, siempre en estado de transformación, que intenta asir nuestro mundo a través de cada grieta y fisura a su alcance, desde los deseos de los vivos hasta los restos de los muertos. Los que cruzamos esta frontera comprobamos su poder en nuestros propios cuerpos. Los que vivimos en el umbral conocemos su naturaleza.

Quizás, la mejor palabra que tenemos para ello sea “hambre”.

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