En las playas del dulce Serkonos,
¿en el sol nos bañamos?
Compartíamos uvas de Cullero
cuando solos estábamos.
En las calles de Karnaca
te encontré hace tiempo,
cuando aún había paz en la ciudad
y la bahía nos daba su aliento.
Bailamos y cantamos
hasta que los primeros barcos zarparon
y con el tañer de las campanas matutinas
solo ahí respiramos.
Ahora las playas de Serkonos
bajo el sol arden.
Y para las uvas de Cullero,
marchitas y pasadas, es tarde.
Ahora nos escondemos en los callejones
de las calles por las que paseamos,
mientras el duque reclama nuestras riquezas
y a sus pelotones de fusilamiento nos enfrentamos.
Huimos y nos escondemos
hasta que zarpen los barcos nocturnos,
cuando la noche es oscura
solo ahí respiramos.
Así que reúnete conmigo entre las sombras
y trae tu uva más dulce,
huiremos escondidos en un ballenero
si nuestra fuga no descubren.