Una historia precisa contada por el propio creador,
Kirin Jindosh, gran inventor de Serkonos
Capítulo 23
Queridos lectores: os fascinará saber que los modelos más tempranos de mi soldado mecánico tenían caras parecidas a las humanas. Permitidme que lo explique. Como sabéis por los capítulos 18 al 22, había estado probando los soldados mecánicos contra una amplia gama de enemigos. Al principio de este proceso surgió un problema. Los delicados rostros de cerámica de los primeros prototipos no intimidaban a los supuestos ladrones y asaltantes. ¡Uno de los criminales incluso creyó reconocer a un tío suyo e intentó conversar con él!
Sin inmutarme, me decidí a rediseñar el mecanismo de la cabeza, revistiéndolo con un semblante terrible. Supe que había dado con el diseño apropiado cuando mis primeros sujetos de pruebas cayeron de rodillas asustados.