Restringe una mente descarriada antes de que se vuelva rebelde. ¿Pueden dos enemigos ocupar un mismo cuerpo? No, pues el primero lo llevará por un camino y el segundo por otro, hasta acabar en una zanja, con el cuello roto. Igualmente, dos pensamientos opuestos no pueden convivir mucho tiempo en la mente de un hombre, o perderá su fuerza de voluntad y será susceptible a la herejía.