Sr. Rothwild:
Mis pesquisas sobre Abigail Ames no han dado resultados. No tiene ningún ser cercano que podamos utilizar. La peste se llevó a su madre y a su hermana. Su padre murió en un ballenero de tu predecesor hace unos diez años. Tampoco he descubierto ningún secreto con el que podamos chantajearla. Parece ser tan devota como un decano. No me sorprende, porque ha rechazado todos los chantajes que ha recibido. No creo que tenga una agenda oculta, parece que realmente vela por los intereses de los trabajadores.
Por las entrevistas que he realizado a los trabajadores, parece que los tiene a su servicio. Están dispuestos a hacer lo que diga y tienen fe ciega en ella. Si algo le pasase (por ejemplo, un accidente), creo que se sublevarían. Seguiré buscando información sobre ella, pero mientras tanto es mejor que la dejemos tranquila. Quizá valga la pena tener en cuenta algunas de sus reformas. Sé que no es lo que desea, pero nos permitiría ganar tiempo y hacer que vuelvan los trabajadores. Los carniceros carecen de la habilidad necesaria para mantener el lugar en funcionamiento.
A su servicio,
-G