Mis más odiados vecinos:
Me habéis obligado a irme de nuestro hogar y habéis formado una barricada para mantener a Luciano dentro, ¡tratándole como si fuera un animal enfermo! Sí, es cierto que le picaron las moscas de la sangre, pero está tan sano como un tiburón, y cuando se recupere hará que lo lamentéis.
He mandado a los niños a casa de mi madre, pero yo me quedo. Decid lo que queráis, no voy a abandonarle. Encerradme dentro también si tenéis tanto miedo. Os podéis ir todos al Vacío.
- Bettina