Estimados consejeros:
No podré asistir a nuestra reunión de mañana por la mañana; o mejor dicho, dentro de dos horas. Me voy a la cama, pero confío en que sabréis qué hacer respecto a ese decreto del toque de queda. Comprad más arcos voltaicos, dad más margen de acción a la Guardia mayor, prohibid todos los comités populares y lo que haga falta.
Pero quiero que empecéis a pensar en otra cosa: no me cabe ninguna duda de que pronto llevaremos al infame asesino de la corona ante la justicia. Nuestra verdadera emperatriz Delilah quiere un juicio que haga historia. Preparad todos los detalles: pruebas sangrientas y testigos dementes. Si no lloro al leer el discurso del fiscal, os despediré a todos.
Duque Luca Abele