A pesar de la dificultad, hemos conseguido llevar a cabo un estudio general de los “huecos” observables, como hemos dado en llamarlos. Las anomalías y su procedencia todavía nos desconciertan.
Estos defectos en la realidad son imperceptibles a aquellos que acaban de unírsenos en reclusión. Es necesaria una comunión prolongada con el Ojo antes de que se nos revele algún aspecto de su naturaleza. ¿Lo sabe el Ojo? ¿Es que comparte su conocimiento con nosotros para que podamos comprender su naturaleza?
Si ese es el caso, ¿qué otra cosa podrían ver los ojos muertos? Estas confluencias del Vacío nos muestran las posibilidades del tiempo. Como la Cámara Ritual se encuentra fuera del alcance del tiempo, ¿nos encontramos amarrados a orillas de varias divergencias? Quizás haya cosas más allá de nuestra visión. Nosotros que observamos cómo el mundo se alinea con nuestros deseos... ¿Seremos testigos del fin del tiempo tal y como lo comprendemos?