[Pasaje de una monografía sobre encuentros con el Forastero]
Quizás las visitas mejor documentadas del Forastero, aunque también las más dudosas, sean sus encuentros con los hombres y mujeres de la Abadía de Quídam. Aparte de vagas descripciones de tentaciones que los decanos y las hermanas del oráculo atribuyen a la presencia del Forastero, en esta categoría se dan casos de visitas que merecen nuestra atención.
El primero es el ostentoso relato de la confrontación entre el Forastero y el Decano supremo Francis Perry. Se alega que el Forastero asumió la forma de una gran serpiente y atacó al Decano supremo en sus aposentos.
Debo subrayar la falsedad de esta historia. La forma física del Forastero solo existe corpóreamente en el Vacío y, como es sabido, no cambia como si se tratase del embaucador de algún cuento fantástico.
Sin embargo, al acudir a las confesiones de una hermana del oráculo que fue excomulgada y que responde al nombre de Romana Kyme, encontramos un relato plausible. Habló de un sueño en el que el Forastero se le apareció y, comprendiendo las circunstancias de su injusta condena por apostasía, le ofreció un “regalo”. Ella lo rechazó. A la mañana siguiente la marcaron y la echaron a la calle.