He oído que uno de los barcos balleneros de la Piscifactoría Santiago ha capturado una pieza muy grande, que estuvo sangrando por todos los muelles durante algún tiempo, debido a una disputa acerca de los impuestos portuarios. Una de estas noches tengo que ir a echar un vistazo, antes de que se pudra del todo. Probablemente pueda hacerme con unos cuantos galones de sangre y grasa para reponer mis reservas de tinta.