Reflexión acerca de mi viaje al continente de Pandyssia [3]

Dishonored 2

Por Anton Sokolov
Capítulo 15

Al amanecer, partí con el grupo que se adentraba hacia el este en busca de alimento y que incluía a otros dos filósofos naturales y cuatro tripulantes. Usábamos espadas para despejar la vegetación que crecía espesa, y nos abríamos paso lentamente, alejándonos de la orilla mientras ascendíamos por una pendiente. Teníamos el propósito de reunir muestras de las plantas propias del lugar para nuestros diarios de investigación. Me encontraba prensando hojas y tallos entre páginas y tomando notas en abundancia sobre diferentes especies de flora que suponía que ningún otro hombre había visto jamás, cuando, ¡de repente el joven señor Gravet, de la Academia, comenzó a dar saltos y a gritar como un loco!

¡Tuvo la mala suerte de pisar en un lugar fatídico! Unas agresivas criaturas parecidas a hormigas se arremolinaron a su alrededor trepando desde el suelo. Tal grande era el número de los minúsculos atacantes que rápidamente lo perdimos de vista bajo su arremetida. Finalmente, nos las arreglamos para liberar a Gravet de los insectos, sufriendo varios verdugones dolorosos al ir en su ayuda. Sin embargo, habían mordido (o picado, tal y como descubrimos más tarde) tantas veces al señor Gravet que quedó apenas reconocible, con cada centímetro de su cuerpo hinchado hasta la deformidad. Gemía como un toro enfermo y expiró antes de que pudiéramos llevarle de vuelta a la playa. Afortunadamente, algunas de las criaturas aún se aferraban a él, ¡así que dispondríamos de algunas muestras!

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