En una subasta celebrada por Kirin Jindosh, el gran inventor puso a la venta dos de sus últimos artilugios: maravillosos soldados mecánicos como jamás se hayan visto. Los milagros de la mecánica se vendieron por un precio asombrosamente elevado, tras una feroz pelea de pujas. ¡La clase pudiente nunca antes ha podido protegerse a sí misma y a sus propiedades con tanta fuerza y tanto estilo!
Antes de la subasta, solo personas de la talla del duque Luca Abele y, más recientemente, nuestra nueva emperatriz podían disfrutar de tal protección. Tras presenciar una demostración preparada por el genial filósofo natural, pude comprobar de qué son capaces estos soldados mecánicos. ¡Pobre del intruso o villano que se cruce en su camino! ¡Me atrevo a decir que Kirin Jindosh ha dado con la forma de poner fin al crimen de una vez por todas!